Siempre es tiempo de jugar...

Los meses del verano, cuando los torneos liguistas están detenidos, son el momento en que se desarrollan otras competencias para los chicos de las Escuelas de Fútbol, que tienen posibilidad de seguir jugando y representando a sus clubes en la época estival. Casi se puede decir que para los "bajitos", como cariñosamente los llama el Nano Serrat, no hay descanso...

Terminados los certámenes anuales, llega el calor y con la aumento de la temperatura, un sinnúmero de campeonatos infantiles, mucho llamados provinciales en recuerdo de lo que eran alguna vez cuando estaban los campeones de las distintas federaciones, aunque ahora en realidad son certámenes por invitación en los cuales se suele reunir a los clubes de la liga anfitriona y algunos invitados de lugares vecinos, o de un poco más lejos.

Hasta hace algún tiempo era costumbre hacer todos estos torneos por puntos, sin importar la categoría, con lo cual pequeñitos de cortísima edad ya empezaban a tener la presión de ir por los puntos, algo que, dicho por los que saben, no es para nada bueno por la exigencia que comienza a generársele a los chicos.

Este año la situación empieza a cambiarse porque tanto en el torneo que hizo Juventud como en el que está haciendo El Huracán, para categorías 2008 y 2007 respectivamente, se arma un fixture todos contra todos pero no hay tabla de posiciones. Se juega, se juega y se juega todas las noches (con una de descanso en cada semana) y al final todos los pibes terminan recibiendo su premio. A todos por igual porque ya tendrán tiempo, cuando sean más grandes, de "sufrir" las angustias de la derrota.

Para los más grandes, como en el caso de la 2004 (10 y 11 años), habrá clasificación pero el tema es más entendible porque son jugadores que ya lo hacen en el torneo de divisiones juveniles (desde sub 11 hay campeón). Lo que sería bueno es que al momento de hacer el balance, no haya habido insultos, gritos ni expresiones impropias de un certamen con chicos de esas edades, algo que lamentablemente suele ocurrir.

Obviamente que a todos nos gusta ganar. Pero cada etapa de la vida tiene sus prioridades: para los pequeños la cosa no pasa por el resultado sino por incorporar valores como el compañerismo, el respeto a los mayores y la solidaridad, que se nutre del deporte en grupo.

No tenemos dudas, entonces, de que los chicos sólo quieren jugar, divertirse y pasarla bien...

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