Sergio Massa, o cómo hacer campaña con plata ajena

No sin estupor nos hemos enterado de que hace algunos días el diputado nacional Sergio Massa anunció que "los intendentes de nuestro espacio político" (el Frente Renovador, al que adhiere el mandatario local Martín Caso) otorgarían una suma fija, no remunerativa, de entre mil y tres mil pesos a cada trabajador municipal, pagadera en el transcurso del mes de diciembre.

Tales declaraciones, extemporáneas, desubicadas, se entrometen en ámbitos de decisión que nada tienen que ver con las facultades propias del cargo que ocupa Massa y, lo que es peor, comprometen una masa de recursos que no es ni suya ni de los intendentes, sino de los contribuyentes.

Hay que reconocer que la iniciativa es, por lo menos, novedosa. Hasta ahora cada partido político solventaba sus campañas electorales con sus propios recursos, y en ciertos casos se ha dicho que los oficialismos de turno harían lo propio con los dineros del Estado. Pero es la primera vez, por lo menos que tengamos memoria, que alguien utiliza para mejorar su imagen electoral fondos que ni son propios ni administra, esto es, le son total y absolutamente ajenos. Massa inclusive se dio el "gusto" de "invitar al gobierno provincial y al nacional a que hagan lo mismo". Le faltó pedirle a Obama que retire las tropas de Irak y a Rajoy que suspenda por decreto los desalojos en España...

Sin necesidad de profundizar demasiado puede advertirse que tal temeridad no es más que una actitud nacida de la más pura demagogia, pero cuyos efectos pueden ser sumamente gravosos para las economías de algunos municipios.

Suponiendo un pago promedio de dos mil pesos por agente municipal, en Rojas se estaría hablando de una suma superior al millón y medio de pesos, posiblemente más cerca de los dos millones, dada la cantidad de empleados municipales que existen, tanto en planta permanente como temporaria. Es mucho.

Es necesario aclarar que esta nota no cuestiona la justicia de ese pago extra, ni los merecimientos que los trabajadores municipales puedan exhibir para hacerse acreedores a él, ni las necesidades que podrían haber surgido de los aumentos de precios experimentados por productos de primera necesidad. Para nada.

Lo que sí se cuestiona es que, de concretarse, el pago debería surgir de la natural negociación entre trabajadores y Municipalidad, y hacerse por el monto y la forma adecuada a los recursos existentes en las arcas comunales. Esto, en caso de que los trabajadores lo reclamen, el gobierno esté dispuesto a concederlo, y tenga fondos con qué responder.

Que venga un dirigente que ya ni siquiera es Intendente de su propio distrito a tratar de mejorar su imagen disponiendo de fondos que no son suyos sino de los contribuyentes, y que deben ser administrados por la Municipalidad de Rojas antes que por candidato foráneo alguno, es algo que hasta excede la calificación de "desubicado" expresada más arriba, y roza la caradurez y la desvergüenza.

Si las autoridades municipales acuerdan beneficiar a sus empleados, si pueden hacerlo y si finalmente lo concretan, será una buena noticia para muchas familias. Pero esto debería ser una decisión más de una administración municipal responsable, y jamás la respuesta a la actitud desvergonzada de un buscavidas que aprovecha su exposición mediática (lograda por motivos que no serán analizados aquí) para imponer su voluntad en ámbitos que le son tan ajenos como los recursos de que será necesario disponer.

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