La UCR rojense navega entre la que deshoja margaritas y la que revolea la chancleta

La presencia de Ricardo Alfonsín en el acto de asunción de autoridades de la Unión Cívica Radical de Rojas sirvió para que el Comité Provincia de esa fuerza política, que preside el hijo del ex Presidente de la Nación Raúl Alfonsín, tomara nota de cuál es el camino elegido por el radicalismo local.

Es que la Unión Cívica Radical, como partido nacional, está embarcada en un fuerte debate interno, tan intenso como confuso, en el que se mezclan cuestiones ideológico-partidarias con otras meramente electoralistas.

Parece claro que el "radical de a pie", el "votante raso", es total y absolutamente partidario de mantener la "pureza ideológica" y, en caso de verse obligados a realizar alianzas, de concretarlas con fuerzas políticas afines como el Partido Socialista, con el que integran hoy el frente UNEN.

Esta visión, que pretende rescatar los valores históricos del radicalismo aún frente a traspiés electorales, fue recogida por muchos dirigentes partidarios. Sin embargo hay otros, que no son pocos ni carecen de poder interno, que se inclinan por obedecer a conveniencias coyunturales de tipo electoralista y no vacilarían en cerrar acuerdos con dirigentes que nada tienen que ver con la historia radical, como Mauricio Macri o Sergio Massa.

Y en ese sentido, muchos recuerdan la frustrada experiencia vivida por el propio Ricardo Alfonsín en las elecciones de 2013, cuando decidió embarcar a la UCR bonaerense en una alianza con el filoperonista Francisco de Narváez, lo cual produjo magros resultados electorales e importante descontento entre la masa de afiliados y simpatizantes.

La situación podría o no repetirse en las elecciones del año que viene. Es muy pronto aún para asegurar algo. Hay publicaciones especializadas en política bonaerense que señalan que el frente UNEN está muerto, y que si aún no se hizo pública la situación es porque ningún dirigente quiere pagar el costo político de anunciarla.

Sin embargo, las cosas no parecen ser tan extremas, precisamente porque el radicalismo es un partido, tiene bases y organización, y por ende no resulta tan fácil que se concreten los caprichos circunstanciales de algún dirigente, por poderoso que sea.

LA SITUACION EN ROJAS

Durante el acto de asunción de autoridades realizado la semana pasada, el presidente del Comité Provincia de la UCR, Ricardo Alfonsín, pudo tomar nota de cuál es la posición del radicalismo rojense.

El presidente saliente, ingeniero Daniel Boyeras, fue claro en ese sentido: "El radicalismo en un partido nacional y popular, y hay que revindicar esas causas para poder convertirnos en una alternativa progresista de gobierno", sostuvo, y coronó la idea señalando que "muchas veces, detrás de las posibilidades electorales se han tomado algunas decisiones que no han sido del todo buenas. Los radicales tenemos nuestros principios, tenemos nuestros valores, y tenemos la gente como para poder convertirnos en una opción de poder. En ese sentido creo que tenemos que trabajar todos juntos".

Raquel Meincke, la presidente actual que tomó posesión en ese mismo acto, no fue menos que Boyeras al respecto: "vamos a hablar mucho sobre educación, sobre salud, sobre seguridad; vamos a elaborar las propuestas para el año que viene, y lo vamos a hacer dialogando y caminando las calles con las fuerzas políticas que integran el UNEN. Ellos saben que acá vamos a estar, con los brazos y las puertas abiertas para trabajar en conjunto", enfatizó.

Ricardo Alfonsín escuchaba atentamente, mientras el acto continuaba con la presencia de importantes dirigentes locales del radicalismo, entre ellos el diputado provincial Gustavo Vignali, y quien está posicionado para disputarle al sector "vignalista" la candidatura a Intendente Municipal el año que viene: el ingeniero Claudio Rossi.

LA OPINION DE EL PORTAL DE ROJAS

Esta aparente disidencia entre el radicalismo de Rojas y muchos dirigentes del orden nacional y provincial, muy probablemente obedezca a una gran diferencia en las expectativas: mientras las encuestas le dan muy mal a la UCR tanto en la Nación como en la mayoría de las provincias (Buenos Aires incluída), los radicales de Rojas son muy optimistas en cuanto a su posibilidad de ganar las elecciones a Intendente.

Por ello, frente a dirigentes que buscan "cuidar su quintita" perdiendo lo más decorosamente que sea posible, los rojenses apuestan al triunfo dentro del marco de alianzas que los llevó a perder por muy poco en 2011 (unos 400 votos) y a un virtual empate técnico en 2013 (derrota por 21 votos).

Pero aún en el caso de los dirigentes nacionales que no vacilarían en aliarse con el diablo por una banca, hay algo que no se entiende: Si, como dijo Boyeras, "el radicalismo es nacional y popular, y hay que reivindicar esas causas para convertirnos en una alternativa progresista de gobierno", queda claro que de todas las alternativas peronistas o cuasiperonistas que andan dando vueltas, la más parecida a tales valores es la que expresa el propio gobierno.

Ni Macri, neoliberal confeso, ni Massa, cuyo perfil político se nutre de lo peor del sindicalismo, de la estructura clientelista de los "barones del conurbano", de los medios concentrados de comunicación y de los poderes económicos que ellos representan, podrían alcanzar la dimensión "nacional y popular" que sí pueden exhibir muchos (no todos) los sectores que integran el gobierno.

Ahí están, además, los peronistas que oportunamente integraron la Alianza triunfante en 1999, con los cuales (según se dijo hasta el cansancio) había grandes coincidencias. ¿Cuál seria el motivo, entonces, para que algunos dirigentes oportunistas no sólo decidieran tirar los principios por la borda, sino que además eligieran la borda equivocada?

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