Rojas ya se autoabastece de delincuentes de última generación

Si antes dependíamos de los que pudieran venir del conurbano o de otras ciudades grandes, Rojas está ahora a punto de lograr el autoabastecimiento de delincuentes de última generación, según se desprende de las nuevas informaciones disponibles.

En efecto: no es que en nuestra ciudad no hubiera malvivientes de gran capacidad y audacia; pero en general eran "importados", y el "trasvasamiento generacional" había dado hasta el momento pocos frutos, produciendo únicamente algunos ladronzuelos de cabotaje, poco capaces para el delito de alto vuelo.

Sin embargo, esto está cambiando. El lamentable suceso de la medianoche del sábado, que segó una vida de treinta y tres años, significará para cuatro rojenses jóvenes la obligación de pasar algunos años en la cárcel.

No se sabe aún qué ocurrirá con el devenir de la causa, pero las informaciones oficiales provenientes del Departamento Judicial de Junín hacen prever que los imputados serán encarcelados, y así pasarán algún tiempo. Más temprano que tarde, sin embargo, estarán de vuelta en Rojas, ahora sí plenamente capacitados, con todo el conocimiento que esa "universidad del delito" que es la cárcel les habrá proporcionado.

Habrán concretado también los contactos necesarios dentro de la corruptela que incluye a políticos, miembros del Poder Judicial, policías, penitenciarios... es decir, regresarán siendo auténticos delincuentes de última generación y con recursos de punta.

¿Podría haberse evitado tan indeseable situación? Este columnista no es quien para afirmar o negar semejante cosa; pero sí para dejar en claro que de nada sirven expresiones histéricas nacidas de la desesperación (del tipo "hay que matarlos a todos", o pedir "más policía"). No. Esto que ocurre (o que ocurrirá) es probablemente fruto de la imprevisión y de la negligencia.

La formación del delincuente es algo que puede ser prevenido y, de hecho, hay infinidad de programas nacionales y provinciales que permiten a los municipios hacerlo. Aunque sólo unos pocos entienden de qué se trata y lo llevan a la práctica.

Pero la única manera de enfrentar el problema, y de disminuir la inseguridad como efecto positivo colateral, es prevenir actuando con inteligencia. Asistir a las familias en riesgo, contener a los jóvenes cuando aún son chicos, facilitarles las cosas para que encuentren un camino, inclusive con la participación decidida del Estado en casos en que la familia, por el motivo que fuere, no lo hiciera.

Prevenir significa atacar el problema antes de que aparezca. Después... ya será demasiado tarde para lágrimas.

Gear SA

Clyfer