El superclásico...

Ayer se jugó una nueva edición del duelo más conocido y trascendente del fútbol mundial, el que convoca decenas de miles en el estadio y multitudes frente al televisor, el que paraliza la atención de millones de personas, gran parte simpatizantes de ambos protagonistas y otros que, sin sentir ninguna de las divisas, se prende a ver el partido más importante del año...

Pero como Argentina tiene su gran choque, en el pago chico también existe el propio. En Rojas tradicionalmente ese enfrentamiento tiene colores albiceleste y rojinegro, alimentando por tantos años de disputas deportivas, y a veinte kilómetros de la ciudad cabecera de nuestro distrito, el otro superclásico: Carabelas (para decirlo mejor, Club Carabelas S. y D., por una cuestión de nombre de la institución y de la localidad) y el Deportivo Unión.

El Rojo y el León. El sábado volvieron a encontrarse, esta vez en un duelo de divisiones juveniles, más exactamente de la categoría sub 17, para definir el título luego de haber jugado el primer choque hace unas semanas, cuando los azulgranas se impusieron por 1 a 0. Mucha agua corrió bajo el puente en este tiempo porque el equipo que representa al club del recordado y querídisimo Ramón Martínez (histórico goleador de la entidad) había sufrido expulsiones en la semifinal ante Argentino y también hubo una protesta de su rival por la documentación de su arquero, de nacionalidad colombiana, reclamo desestimado por extemporáneo por el Tribunal, que siguió actuando de oficio y suspendió al jugador entendiendo que no tiene su documentación en regla.

Todos elementos que le pusieron condimentos especiales al partido, que se jugó en cancha de Newbery porque al León le quedaba una fecha por cumplir de aquel duelo con los de Barrio Unión en semi. La revancha fue para Carabelas, que se impuso por 3 a 1 tras ir ganando cómodo tres a cero y sufrir en el segundo tiempo la reacción de su rival, que solamente pudo descontar pero no anotar otro gol que le diera la chance de ir a los penales. Victoria por dos y como en la ida el triunfo del otro había sido por uno, el título quedó para el Club Carabelas.

Después del encuentro, allegados al club azulgrana manifestaron su disgusto hacia directivos de la Liga, y en algún momento también hacia algunos periodistas. Lo primero es entendible porque pueden sentirse perjudicados por algunas decisiones de la entidad madre o del Tribunal, pero hasta donde nosotros sabemos los hombres de prensa no toman determinaciones, sólo informan y, en algún caso (muy pocos), dan su opinión, aunque entendemos que en un momento de enojo es bastante frecuente “calentarse” y agarrársela con todos.

Es momento de poner paños fríos y no llevar la cuestión más allá del plano deportivo, donde Unión pudo ganar y lamentablemente perdió el otro, y del otro lado el tema fue al revés, pero lo más importante de todo es que adentro de la cancha los pibes jugaron, dejaron el alma en al terreno y dieron lo mejor en forma leal. Y como siempre ocurre en este hermoso deporte, unos ganan y otros pierden. Como le tocó a Unión en otras épocas gloriosas donde dio vuelta olímpicas y armó equipos extraordinarios, como puede volver a ocurrir si la entidad sigue trabajando y apostando a las divisiones menores, al punto que el día del regreso a primera división parece cada vez más cercano.

Un partido de fútbol no es una cuestión de vida o muerte, no es excusa para insultar ni agredir al de enfrente, es eso, una justa deportiva, que debe ser bien entendida, sabiendo festejar sin mofarse del otro y sufrir las derrotas con dignidad hasta que llegue el momento de la revancha.

De lo que estamos seguros es que si hoy Carabelas tiene dos clubes, emplazados en una comunidad de poco más de mil habitantes, algo muy poco habitual, es por esa rivalidad, que tiene ribetes simpáticos como el hecho de que -aseguran- aún hoy algunos no pasan por la vereda del club rival. Ha pasado, y es bueno que siga pasando, que si uno hace algo, el otro quiera hacer lo mismo pero más grande, así ambos clubes han ido creciendo y brindando más cosas a sus asociados y simpatizantes, aunque también es cierto que en algunas cosas deberían sentarse a conversar y encontrar algunos puntos de acuerdo porque la localidad no es grande y para algunas cosas los chicos son pocos y, por ejemplo, sería muy difícil pensar en que los dos clubes tengan todas sus categorías completas con jóvenes nativos de la comunidad.

Muchas cuestiones que merecerían que dirigentes de los dos clubes se sienten a la mesa para encontrar puntos de consenso sin perder esa linda rivalidad que viene de muchas décadas atrás y que, por lo visto, sigue más vigente que nunca...

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