Nova vs. Rossi, o cómo terminar con el periodismo

La reciente difamación perpetrada por la Agencia Nova contra el ingeniero Claudio Rossi permite sacar una única conclusión: mientras las empresas periodísticas estén en manos de mercenarios, no habrá periodismo posible. Vaya diciéndole adiós a su pretensión de "estar informado".

Tal conclusión es única porque resulta imposible determinar quién o quiénes estuvieron detrás de las calumnias: la naturaleza extorsiva, no periodística, de la "agencia" que difundió el libelo, impide saberlo. Cualquiera dispuesto a afrontar el costo de la publicación podría haberlo hecho.

Las conocidas relaciones entre Nova y el intendente Martín Caso no alcanzan para vincular al actual gobierno municipal con las calumnias, pese a que lo convierten en uno de los sospechosos.

Caso fue socio de Nova. En momentos de decidir lanzar su candidatura a Intendente Municipal, hace ya diez años, formalmente se alejó para fundar su propia agencia noticiosa, "La Provincia", pero las vinculaciones continuaron. Mientras el nuevo emprendimiento informa de manera "prolija", Nova continúa haciendo el "trabajo sucio". Aunque la estructura empresaria de este grupo no es fácil de determinar, y muestra de ello es que uno de los titulares de Nova, Mario Casalongue, vivió durante los dos meses transcurridos entre que Encuentro por Rojas ganó las elecciones y la asunción del nuevo gobierno, en la oficina de Martín Caso, en la calle Dorrego. Se supone que sobrevivió gracias a que, de vez en cuando, algún alma caritativa le arrimaba un sanguchito.

Forma parte de este grupo con fines tanto económicos como políticos el diario digital rojasciudad.net, que como muchos recuerdan, fue fuente de calumnias e injurias (inclusive de tipo personal y privado) durante mucho tiempo. Precisamente... hasta que Martín Caso logró su objetivo y se convirtió en el Intendente de Rojas. Hoy día se limita a reproducir partes municipales de prensa, y la sección de comentarios, antes la estrella del sitio, casi ni se actualiza. Los "vecinos" que antes, indignados, derramaban ponzoña por doquier, parecen haber decidido dedicarse a otras actividades. (¿O no había tales "vecinos"?)

Pero como se ha dicho, esto no alcanza para acusar al oficialismo gobernante por las difamaciones. Cualquier otro grupo, o persona, interesado en perjudicar a Rossi, podría haberlo hecho... simplemente abonando la tarifa.

Vaya como ejemplo la publicación de Agencia Nova cuyo vínculo está a continuación, referida al fallecimiento de la doctora Carmen Argibay, integrante de la Corte Suprema de Justicia. La simple lectura del título da asco; pero el lector avezado encontrará en el último parrafo del texto el verdadero motivo de la publicación: atacar subliminalmente a una dirigente de Nuevo Encuentro, actual legisladora porteña y ex titular del INADI. ¿Quién y cuánto habrá pagado por esto?

Algunos maníacos de las clasificaciones gustan usar los colores para caracterizar a los diferentes tipos de periodismo. Así, el "verde" es el que trata temas ecológicos, y el "amarillo" es el sensacionalista. Este de que hablamos, según la notable caracterización realizada por Aquiles Fabregat en la recordada revista Humor Registrado de la década de los 80, es "periodismo marrón". Color mierda.

Publicación de NOVA: Murió la jueza Carmen Argibay; era lesbiana, abortista y atea

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