La pelota está triste...

En los últimos meses se han sucedido las malas noticias para el ambiente futbolero de nuestra ciudad, con la partida de tres convecinos que supieron lucir en las canchas de nuestra Liga, la región y más allá.

El primero en dejar la vida terrenal fue, hace algún tiempo, Armando Barreiro, el querido "Chocho", emblema del Club Argentino y del seleccionado, ganador de muchísimos títulos con la institución albiceleste y de una calidad incomparable. Hace algo más de una semana el que nos dejó fue Hugo Pinto, nacido en la lejana provincia del Chaco y rojense por adopción, otro que hacía "hablar" a la redonda con su juego atildado. Y unos pocos días atrás, falleció Mario Tulio, que engalanó la camiseta de Jorge Newbery con su clase de gran jugador y también del combinado local.

Fueron tres exponentes magistrales del deporte más popular y el no tenerlo físicamente entre nosotros no significa que los olvidaremos. Todo lo contrario, sus nombres quedarán inscriptos para siempre en la historia grande del fútbol de Rojas y a la hora de nombrar a los referentes que marcaron una época, sin dudas habrá que mencionarlos.

A finales del año pasado Argentino le hizo un homenaje justo a Chocho, poniendo su nombre a la platea ubicada en el estadio. Fue un testimonio como deben hacerse: en vida, con el protagonista recibiendo el cariño de su familia, de los simpatizantes y dirigentes. Hugo Pinto, campeón con Boca dos veces, y Mario Tulio, destacadísimo jugador de Newbery, merecen también un reconocimiento, del tenor que cada club considere apropiado, incluso desde la Liga de Fútbol.

Se fueron de este mundo tres personas que dejaron sello, inolvidables para quienes tuvieron el placer de verlos en acción y para quienes, por cuestiones de edad, basamos nuestra opinión en tantos elogiosos comentarios que escuchamos de los más veteranos cuando nos sentamos a hablar del fútbol de décadas pasadas.

A la pelota se le escaparon tres lágrimas...

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