En Rojas, la mentira sólo perjudica al mentiroso

¿Sirve la mentira difundida a través de los medios para convencer a la población? Muchos creen que sí y, de hecho, en las ciudades grandes hay fabuladores exitosos; sin embargo, los pueblos como Rojas tienen características enteramente distintas... cosa que algunos no comprenden y terminan siendo víctimas de sus propias mentiras.

Mentir por los diarios y la TV suele tener éxito en lugares muy poblados, como la Capital Federal, por ejemplo. Se trata de una ciudad que tiene dos millones y medio de habitantes de noche y cerca de cuatro millones durante el día; y la inmensa mayoría no conoce al Intendente, ni a sus legisladores, ni a jueces, ni a dirigentes sindicales, ni a los empresarios que controlan los servicios que se usan a diario.

En esa realidad, una mentira difundida por los medios puede ser creída por multitudes, ya que se trata de sucesos lejanos a la inmensa mayoría de la gente. El ciudadano porteño (por seguir con el mismo ejemplo) no tiene otra manera de saber qué pasa en casi ninguna parte, si no es a través de la TV o los diarios (de papel o digitales).

Esta receta suele ser copiada en lugares como Rojas... con muy poco éxito. O más bien todo lo contrario: las fábulas suelen volverse, cual boomerang, contra los fabuladores.

Sucede que Rojas es un pueblo diminuto; es enteramente cierto que "nos conocemos todos" y, cuando ocurre algo digno de convertirse en noticia, para el momento en que se enteraron en el diario, la mitad del pueblo ya lo sabe. Y para cuando el medio lo publica, ya no queda un solo rojense sin saber de qué se trata.

Así, la gente compra, efectivamente, el diario; o entra en los sitios de internet; o en páginas informativas de Facebook; o mira noticieros... pero no para enterarse de lo que ya sabe, obviamente. Lo hace para corroborar eso que sabe y, de paso, si se puede, conocer algún detalle más. Pero no para informarse, porque ya conoce la situación.

En este marco, pretender "formar opinión pública" a través de los medios, en Rojas, es un intento de una gran ingenuidad que, no obstante, suele ser utilizado con frecuencia por funcionarios públicos, entidades privadas y organizaciones de todo tipo.

Lo que ocurre en realidad es muy fácil de ver para quien no prefiera ser ciego: la mentira difundida no sólo no engaña a nadie, sino que daña irreparablemente la credibilidad del medio que la difunde. El lector que apela a un diario para corroborar lo que ya sabe, y al hacerlo se encuentra con un cuento de hadas, advierte inmediatamente que están tratando de engañarlo. Y por supuesto, aparecen las teorias conspirativas: "están comprados"... "quieren beneficiar a éste o a aquel"... cosas por el estilo. Es muy difícil para un medio salir de ese pantano.

EL MODELO INFORMATIVO DE EL PORTAL DE ROJAS

El Portal de Rojas ha elegido un modelo informativo adecuado a la ciudad y sus habitantes. Por ética periodística no intenta engañar; pero también lo hace porque conoce su ineficacia en lugares como Rojas.

Tal modelo tampoco está sustentado sobre la "primicia", esto es, tratar de dar la noticia antes que los demás. Muchas inconsistencias informativas son hijas del apuro, un precio que los medios en grandes ciudades están dispuestos a pagar porque es barato. El lector no tiene manera de corroborar la veracidad de lo que se publica. Pero en Rojas es distinto.

El Portal de Rojas, en cambio, ha elegido el modelo de la precisión informativa. No importa si hay que esperar horas, o días, para tener la información correcta; pero el lector sabe que lo que lea en esta página es veraz, un valor agregado que no todos pueden exhibir.

Claro que la veracidad necesita de las fuentes. No se trata de difundir alegremente informaciones no corroboradas; de lo que se trata es de acudir a quienes están en reales condiciones de aportar los datos ciertos, y generar la noticia a partir de eso.

LAS NOTICIAS QUE NO ESTAN

¿Y qué pasa cuando una fuente informativa (un dirigente, un representante de una entidad u organización cualquiera) pretende utilizar al medio para difundir lo que sabemos (al igual que todos los rojenses) que es falso? Sencillamente, no se publica.

El lector de El Portal de Rojas debe saber, entonces, que así como puede confiar en la veracidad de lo publicado, tiene además otra manera de informarse: si una noticia, que es la comidilla del pueblo, no aparece en El Portal, entonces es porque alguien está tratando de fabular, y este medio no se prestará.

No sólo las noticias publicadas llevan información. Que un hecho controvertido no aparezca en El Portal de Rojas también es un mensaje que los lectores deben saber interpretar.

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