Ocupación de tierras: Que sea villa o barrio, depende del Estado

En Rojas se ocupan terrenos. La ocupación es uno de los medios más utilizados, junto con la compra y la herencia, para el acceso a la tierra urbana en las ciudades latinoamericanas. El modo en que se produce, la manera en que son resueltos los conflictos que ella genera, y la solución que se dé al problema de grandes cantidades de familias privadas del derecho constitucional de contar con un lugar donde vivir, son algunos de los elementos que determinan si el desarrollo urbano transcurrirá de manera ordenada o, por el contrario, proliferarán las villas y los asentamientos de emergencia. Y es el Estado quien juega el rol protagónico para decidir en uno u otro sentido.

Que la ocupación es uno de los principales modos de acceso a la tierra urbana no es un secreto para nadie. No obstante, reproduciremos un par de consideraciones de sendos especialistas, a fin de dar fundamento teórico a tal afirmación y poder descartar que se trate de un capricho, cuando no es otra cosa que el derecho que todos tenemos a tratar de entender la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuera:

Escribe Sebastian Tedeschi (abogado, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires) en un artículo publicado en la revista "Fórum de Direito Urbano e Ambiental" de Belo Horizonte en diciembre de 2010:

"Durante el siglo XX afloraron múltiples conflictos por tierras urbanas frente al acelerado proceso de urbanización que vivió América Latina, en donde las ocupaciones de tierras vacías públicas y privadas se hicieron la norma patrón de la ocupación del suelo para las familias de bajos recursos, sobre todo las familias campesinas que dejaron el campo y se concentraron en las grandes metrópolis latinoamericanas en búsqueda de un lugar para vivir, algunas veces incentivadas por la demanda laboral generada por los procesos de industrialización y la ampliación del sector de servicios."

"Actualmente, el conflicto se reactiva ya no por nueva migración rural sino por la mayor presión por el desarrollo que el mercado inmobiliario ejerce con el fin de ocupar todos los espacios urbanos disponibles y especialmente en donde vive la población de menores ingresos que es más vulnerable a las expulsiones y desalojos por la falta de títulos que garanticen la seguridad de su posesión."

Pero aún más adecuado resulta el texto escrito por Mariana Giaretto, Licenciada en Sociología y Magíster en Teoría y Metodología de las Ciencias Sociales, docente e investigadora de la Universidad Nacional del Comahue e integrante de CLACSO:

"La toma de tierra -en tanto práctica política que permite a los sectores populares acceder a la ciudad- no es un fenómeno nuevo. En la génesis de las ciudades argentinas -en tanto núcleos de desarrollo capitalista- podemos encontrar procesos de expropiación, expulsión y exterminio de antiguos pobladores, y al mismo tiempo de acumulación y concentración de la tierra en pocas manos. Consolidado el Estado capitalista como forma de organización social de nuestro país, los sectores desposeídos han accedido a la urbanidad a través de dos grandes vías: la autourbanización precaria expresada en villas y asentamientos humanos, y la planificación estatal basada en modelos de ordenamiento territorial que intentan contrarrestar las tres tendencias destructivas de la economía de mercado basadas en la acumulación por desposesión."

"Si pudiésemos recorrer algo así como la historia de la urbanidad argentina, encontraríamos períodos en los que los sectores populares luchan por el espacio urbano frente al urbanismo de clase, otros períodos en los que la intervención estatal intenta aliviar la tensión urbana planificando, redistribuyendo y modelando el ordenamiento territorial a través de planes de vivienda social, y otros en los que se da una combinación de ambas vías."

A través de estos últimos dos párrafos queda muy claro que la única manera de evitar la proliferación de esas villas que constituyen las peores pesadillas de no pocos rojenses es el camino de la vivienda social, del crecimiento urbano planificado, donde sea respetado el derecho que todo ciudadano tiene a una vivienda digna.

En los últimos tiempos hemos asistido a tomas de terrenos; entre ellos, algunos municipales ubicados en barrio Progreso, y también de la zona aledaña a la ruta 188. No es un fenómeno masivo, por supuesto; pero sí lo suficientemente claro como para advertir que el camino de la planificación, la distribución de tierras y la construcción de viviendas sociales no deben ser abandonados. O aparecerán las villas. Inevitablemente.

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