Buena gestión = funcionarios capaces... y recursos

Muchos piensan, acertadamente, que para realizar una buena gestión es necesario que los ejecutores tengan la capacidad y la formación necesarias para cumplir con ese objetivo.

Esto vale tanto para el ámbito público como para el privado, e inclusive es aplicable a todo tipo de instituciones, ONGs, etc.

Sin embargo, es probable que no quede tan claro que ninguna gestión podrá ser exitosa si a las aptitudes del funcionario no se agregan los recursos necesarios para posibilitarla.

El éxito depende de la combinación de ambos factores. Tan inútil es designar a una persona altamente calificada para cumplir una función sin otorgarle los recursos necesarios, como dotar de abundantes fondos, equipos y personal a un funcionario inepto.

En la Municipalidad de Rojas tenemos ejemplos de todos los tipos. Esta nota no pretende hacer un análisis exhaustivo de cada sector en particular, pero sí plantear una realidad, y es que, como reza el saber popular, muchas veces la culpa no es del chancho sino del que le da de comer.

Hay servicios que funcionarían mucho mejor si estuvieran al mando de otras personas, sin dudas; pero es verdad que también los hay con gente capacitada al frente, y sin embargo no son buenos, o por lo menos todo lo buenos que podrían ser, porque no se les destinan los recursos imprescindibles.

Es verdad que los presupuestos siempre aparecen como insuficientes; pero también es cierto que muy rara vez se cumple con lo que está escrito, ya que el uso de los recursos municipales está más atado a la cotidianeidad que a lo que fue planificado. Siempre ocurrió que los gobiernos han ido enfrentando los problemas a medida que aparecen, y eso no les ha dejado tiempo ni dinero para responder a ningún plan: al punto que ya prácticamente no se planifica (si es que alguna vez se hizo).

La conclusión es, entonces, que es necesario ser muy cuidadoso para analizar cada uno de los servicios que presta el Municipio (salud, educación, promoción de la cultura, barrido y limpieza, alumbrado público, recolección de residuos y montículos, mantenimiento de calles, reparación de caminos rurales y sistemas hídricos, y varios más). Si andan bien, perfecto. Si andan mal porque los ejecutores fallan, habría que cambiarlos; pero muchas veces la cuestión no es tan sencilla, porque puede haber otros responsables, ocultos, que con una mala distribución de recursos provocan deficiencias cuyo origen no es tan fácil de advertir.

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