Educación es educación; y un bache es un bache

La discusión que se viene dando en nuestra ciudad desde hace bastante tiempo sobre el destino de los recursos del Fondo Educativo sirve, entre otras cosas, para saber cómo ve cada sector a la educación y al rol que, en su beneficio, debería cumplir el gobierno municipal.

Cabe recordar en principio que se habla de recursos que el Gobierno Nacional decide afectar a educación, cuando a través de la Ley N° 26.075 establece "una asignación específica de recursos coparticipables en los términos del inciso 3 del artículo 75 de la Constitución Nacional con la finalidad de garantizar condiciones equitativas y solidarias en el sistema educativo nacional".

La Provincia de Buenos Aires es beneficiada con este aporte extra y, en su propio Presupuesto, dispone que "los recursos que perciba la Provincia en virtud de la vigencia de la Ley Nacional 26.075, sean distribuidos entre los Municipios en forma automática, según las pautas establecidas (...), debiendo destinarse los mismos a la nalidad educación, ciencia y tecnología".

Está claro que la primera interpretación, y la más razonable, es que las municipalidades deberían utilizar estos recursos para impulsar, desarrollar y potenciar políticas educativas propias, como así de ciencia y tecnología, adecuadas a la realidad de cada distrito.

La Municipalidad de Rojas tiene a su cargo dependencias educativas: dos jardines maternales, el Conservatorio de Música, la Escuela de Bellas Artes y el Centro Universitario, por citar sólo las más importantes. Sin embargo, su funcionamiento está presupuestado en base a otros ingresos, y si debe uno atenerse a la información oficial, no hay datos sobre aplicación en tales instancias de los recursos del Fondo Educativo.

Ante requisitorias opositoras sobre el destino de esos fondos, el gobierno se ha limitado a argumentar débilmente que "se usan para lo que establece la ley", sin dar mayores explicaciones.

Pero también es revelador lo que la oposición pretende como destino para el Fondo Educativo.

La Unión Cívica Radical, como se recordará, reclamó en su momento que se utilizaran fondos para reparar la Escuela Técnica, cuando ese establecimiento sufrió un acto de vandalismo. Y el Frente para la Victoria, por estos días, presentó un proyecto para que los recursos sean destinados a solucionar problemas de infraestructura escolar.

Como se ve, ni de parte del gobierno ni de la oposición se advierte comprensión sobre la necesidad de aprovechar dinero existente para llevar adelante políticas propias de educación, en lugar de utilizarlo en problemas cuya solución es responsabilidad del Gobierno Provincial, que tiene presupuestados los recursos necesarios para ello y debe canalizarlos a través de los consejos escolares.

Alguno podría argumentar que siempre es preferible que la plata sea usada para arreglar una escuela, antes de que caiga en el "agujero negro" de Rentas Generales, donde terminará más temprano que tarde financiando el pago con sueldos municipales de favores políticos de campaña.

Y, sí... si alguien lo viera de esa manera, seguramente elegiría "lo menos peor". Pero cuando de hacer las cosas bien se trata, entonces está claro que el destino del Fondo Educativo debería ser un conjunto de políticas activas generadas por la Municipalidad, y dirigidas hacia quienes hoy necesitan soluciones: sectores medios para los cuales la oferta educativa es insuficiente; y los de ingresos bajos, muchos de ellos en riesgo, cuya integración social a través de programas educativos no formales es un imperativo.

No es para tapar los baches que deja la Provincia que se ha resuelto coparticipar el Fondo Educativo. Los baches que la Municipalidad debe tapar son los de las calles; y los recursos del Fondo, aplicarlos a políticas educativas propias, hoy muy limitadas y escasas.

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