Más barato que el psicólogo...

Para algunos puede resultar gracioso y entretenido, para otros algo molesto, y para otros, sólo una parte más del show del fútbol de cada fin de semana.

La cuestión debería ser analizada por especialistas, de esos que han estudiado los motivos por los cuales los seres humanos tienen ciertos comportamientos, pero lo que es indudable es que ir a la cancha a alentar a un equipo resulta mucho más económico que intentar con otro tipo de terapias.

Basta con que el árbitro haga sonar por primera vez su silbato para empezar a escuchar a los hinchas pronunciar todo tipo de frases, entre las cuales hay algunas irreproducibles, es cierto, reclamos al colegiado y un toma y daca verbal de alambrado a alambrado en el cual los seguidores de cada equipo se lanzan palabras, lo cual a todas luces es preferible antes que se les ocurra tirarse con objetos contundentes, como se puede ver en otros lugares.

Si hay algo que caracteriza a nuestro torneo desde siempre es la falta casi asboluta de episodios de violencia,más allá de alguna gresca que ha ocurrido. Se grita, se alienta, se insulta, se hacen sonar los redoblantes y bombos y se canta, pero casi nunca un partido termina en la dependencia policial.

No pretendemos que en una cancha de fútbol los simpatizantes reciten poemas de Neruda pero tampoco queremos que la barbarie se apodere del entorno cuando la cita es para ver a 22 players y un balón. Entonces, que sigan las palabras...

Gear SA

Clyfer