Para muestra basta un botón...

A propósito del reglamento del fútbol y los cambios que lleven a su modernización, en otras ocasiones hemos marcado nuestra posición en esta sección de editoriales pero creemos interesante remarcar una vez más, con un ejemplo clarísimo y concreto, que la International Board (el organismo que establece las reglas) debería reconsiderar sus arcaicas ideas acerca de las reglas con que debe desarrollarse un partido de este deporte.

Si bien nuestras expectativas de que algún miembro de ese organismo llegue a leer esta nota son muy pocas, casi nulas para ser más exactos, esto de usar la tecnología es inevitable. El hockey, el básquet y el rugby, entre otros, se van adecuando a los tiempos modernos y utilizan las cámaras de televisión para resolver situaciones decisivas, sacándole una buena carga de sus hombros a los árbitros, que si se equivocan, cosa que obviamente puede ocurrir porque son humanos, tengan el respaldo de la filmación y de hasta un “oficial” de TV para resolver esas cuestiones.

El sábado terminó el torneo 6 Naciones que se juega en Europa, una suerte de medio mundial de la ovalada donde solamente faltan los más poderosos del sur (que juegan el 4 Naciones) y en el último partido del programa del certamen se produjo un episodio que, de haberse tratado del fútbol, habría tenido final distinto.

Inglaterra, Irlanda y Francia llegaban con chances de ser campeones. Como los ingleses superaron holgadamente a Italia y el campeonato se definía por diferencia de puntos, a los irlandeses (con mejor promedio de tantos) les alcanzaba con ganarle a los franceses, que quedaron casi sin posibilidades porque para levantar la copa precisaban una goleada en el choque ante Irlanda, algo muy poco probable, aunque hay que decir que en la cancha dejaron todo para, al menos, terminar el calendario con una victoria y empatados en la punta, aunque subcampeones al fin ya que, excepto un milagro, les era imposible alcanzar a Inglaterra.

La cosa es que, faltando un par de minutos, Francia, que perdía 22-20, lanzó su último ataque y un jugador galo llegó a anotar el try que le hubiera dado al triunfo, cosa que no ocurrió porque el árbitro, ante la duda, decidió revisar una acción previa en la cual quedó la sensación de haber existido un pase hacia adelante, cosa prohibida por el reglamento (N. de la R.: lo aclaramos porque nadie tiene obligación de conocer cómo se juega a este deporte).

El “colegiado” paró el reloj, le preguntó al TMO (algo así como un cuarto árbitro que revisa alguna acción en las cámaras de TV) y tras un intercambio de opiniones, coincidieron en que efectivamente los franceses habían cometido la infracción y todo volvió atrás. No hubo try, el partido siguió y los irlandeses terminaron celebrando el título, lo cual a todas luces era lo más justo porque de otra forma Francia hubiera ganado con una jugada fuera de las reglas.

La misma situación en un Mundial de fútbol, por ejemplo, habría tenido un destino muy diferente porque en el más popular de los deportes lo que el árbitro pita es lo que vale, aunque esté equivocado...

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