Un agradecimiento, una aclaración y un deseo

El orden no importa demasiado, así que empezamos por

un agradecimiento: a todos los que nos leen, y sobre todo a quienes nos expresan qué les parece lo que leen. El agradecimiento es especial para los que nos han enviado múltiples felicitaciones por las notas editoriales, y en particular por la última, titulada La crisis que siempre quisimos, porque de alguna manera sintetiza la manera en que entendemos el periodismo.

Ese editorial expresaba un punto de vista fundamentado en hechos concretos, no en sensaciones ni en discursos ajenos. Basándonos en datos fehacientes, indiscutibles por su fuente, afirmábamos que el fantasma de la crisis que muchas veces se agita es sólo eso, un fantasma, y que por lo tanto debería ser atendido únicamente por quienes basan sus decisiones en lo sobrenatural. Es decir: por nadie.

Es agradecimiento, entonces, para todos los lectores, pero principalmente para quienes prestan atención a nuestros editoriales y han advertido que la opinión nunca es caprichosa, sino que se desprende de hechos concretos, como debe ser.

Y seguimos por

una aclaración: Ese editorial sobre la crisis fantasmal que tantas satisfacciones nos trajo, porque gustó, no fue una respuesta a nadie sino algo que creímos que había que decir, como en todos los demás casos.

Sabemos que en periodismo hay de todo, y sobre todo en opinión. Existen quienes opinan fundándose en hechos, como nosotros y muchos más; también están los que lo hacen en función de lo que les parece, o de lo que se dice por ahí; e inclusive están quienes interpretan la realidad, pero no atendiendo a cómo son las cosas, sino a cómo les gustaría que fueran.

Todos tienen derecho a decir lo que les parece, y en última instancia, es el lector - oyente - espectador el que decide qué material consume porque le parece serio, y cuál descarta porque no se condice con la realidad. Por eso, nuestras editoriales nunca son respuestas a opiniones de colegas sino productos propios que buscan la verdad... la tan esquiva verdad.

Y por último

un deseo: A toda nuestra comunidad; a los que nos leen y a los que no; a los que les gusta lo que publicamos y a los que preferirían que no lo hiciéramos; a todos les deseamos que tengan un buen año; que sea mejor que los anteriores; y que se les cumplan, a todos, sus propios deseos; algo que sin dudas ocurrirá -porque las condiciones están dadas-, y más rápidamente aún si se animan a ignorar las sombras fantasmales agitadas intencionadamente por quienes desean, precisamente, que les vaya mal.

Gear SA

Clyfer