Para que mañana sea mejor, que el árbol no nos tape el bosque

Como en tantas cosas (buenas y malas) los ingleses "hicieron punta". Hace más de un año, una de las más antiguas y reconocidas jugueterías londinenses, Hamleys, decidió eliminar todo vestigio de división entre juguetes "para niños" y "para niñas", quitando todo lo que allí había celeste o rosa y reemplazándolo por elementos de colores neutros.

Otra conocida cadena comercial, Harrods, la siguió poco después, y la idea prendió y se extendió rápidamente.

¿Y cuál es la idea? Medio segundo de reflexión alcanza para advertir que los estereotipos sobre lo masculino y lo femenino, en la niñez, está únicamente en la cabeza de los padres, como herencia (nefasta) de nuestra tradición social patriarcal, y nada tiene que ver con los verdaderos gustos y necesidades de niños y niñas.

Los expertos han demostrado que la sexualidad de las personas no se define a partir de roles sociales, y que por lo tanto, ningún niño se "afeminará" porque juegue con muñecas, así como ninguna niña se "masculinizará" por jugar a la pelota.

DOS COSAS QUE NO TIENEN NADA QUE VER... ¿NADA QUE VER?

Cosa 1: En muchos lugares del mundo acaba de conmemorarse el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; entre ellos, Rojas. Muchos vecinos de nuestra ciudad han tomado conciencia de que existen innumerables situaciones violentas que deben ser eliminadas, y así promueven acciones de concientización pública, la sanción de legislación específica para la prevención y represión de tales actos, etc.

Cosa 2: En esos mismos lugares del mundo las familias se preparan para celebrar las festividades findeañeras, y forman parte de la planificación los regalos que se entregarán a los más pequeños.

Es muy probable que muchos de quienes han tomado conciencia de la gravedad que la violencia de género tiene en nuestra sociedad, estén pensando en continuar la tradición patriarcal, regalando cocinitas, planchitas, jueguitos de peluquería y muñecas a las niñas, mientras los niños recibirán elementos deportivos, vehículos, juegos de ingenio y armas.

De esta manera, a sabiendas o no, estarán contribuyendo con la continuidad de la tradición sexista según la cual las mujeres cocinan y planchan mientras los hombres salen a cazar. Un absurdo en la sociedad actual.

Las costumbres y tradiciones que nos legaron nuestros ancestros son el motivo de que la humanidad sea hoy tal cual es. Por eso: si usted está conforme con la realidad; si piensa que las cosas están bárbaro, que mejor no podrían ser, entonces transmita lo que le enseñaron y así, entre todos, lograremos que la sociedad de nuestros hijos sea tan maravillosa como la que hoy vivimos nosotros.

Si, en cambio, considera que el devenir del mundo es lamentable y que hay más cosas para corregir que para mantener, entonces el humilde consejo de este columnista es que se cuestione absolutamente todo, y que en lugar de repetir lo que aprendió de chico, piense y decida qué es lo mejor para legarle a las nuevas generaciones.

Muchos viven hoy en una paradoja, y probablemente sin advertirlo. Por un lado, usarán lacitos violetas, discutirán con conservadores y promoverán acciones a favor de las víctimas de violencia de género toda vez que puedan. Y por el otro, regalando cocinitas y cohetes (según "corresponda") estarán formando a las futuras mujeres víctimas de violencia, y a los futuros hombres violentos: sus propios hijos.

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