¿Aumenta la violencia contra las mujeres? Sale a la luz, que es distinto...

Rojas ha visto crecer aceleradamente sus índices de hechos de violencia contra las mujeres en los últimos años. ¿Se trata de algo preocupante? En principio parecería que sí... Pero sin embargo, profundizando un poquito en el tema surge inmediatamente que lo que en realidad sucede no es un aumento de los casos, sino que los hechos toman estado público, lo cual indudablemente es algo positivo.

Es para preocuparse, por supuesto, que existan tantos casos. En nuestra ciudad los hay de todas clases, hasta de los más graves. Basta recordar los sucesos lamentables que tuvieron como víctimas a Gladis Castro y a Angélica Gómez, ambas asesinadas por sus parejas (actuales o pasadas).

Sin embargo, que tales hechos empiecen a salir a la luz es, indudablemente, algo positivo y que debe profundizarse. Los números indican que en lo que va del año el Juzgado de Paz intervino en unos doscientos cincuenta casos de diferente gravedad, mientras que la oficina policial especializada en el tema que funciona en la comisaría atendió, además, más de cien.

Esto es una muestra de todo lo que falta hacer en ese sentido: más de trescientos cincuenta casos de violencia contra las mujeres, en menos de un año y en un pueblo que apenas supera los 20.000 habitantes, es mucho... y sin tener en cuenta la gran cantidad que aún no han sido denunciados y por ende no forman parte de las estadísticas. Indudablemente son muchos más...

Nunca está de más insistir, entonces, con que estamos en presencia de un problema de toda la sociedad, y no de tal o cual familia en particular.

La concientización, las campañas, la difusión, todo eso ha hecho que muchas mujeres se hayan animado a emprender acciones tendientes a escapar de situaciones violentas de distinto grado, que en algunos casos rozan la esclavitud.

Otras no lo han logrado, y como ciudadanos debemos entender que muchas no lo conseguirán por sus propios medios. Es por eso que se torna tan importante la denuncia de un familiar, un amigo, un vecino, un allegado, un conocido... cualquier persona que tenga datos sobre hechos de violencia intrafamiliar, de la que en prácticamente todos los casos son víctimas las mujeres.

Las estrategias de largo plazo, obviamente deben ser otras. Es innegable que cada hombre violento ha sido criado y educado por mujeres... una madre y un montón de maestras.

La transformación educativa, en lo que hace a la violencia de género, deberá empezar, entonces, por cambiar la cabeza de las propias mujeres, que son las que generan hoy a los futuros verdugos de sus congéneres.

Pero claro que esto excede absolutamente los límites de Rojas, y tampoco se logrará de hoy para mañana. Es necesario enfrentar la realidad que hay, y eso incluye la prevención mediante información, y también la represión de quienes a diario cometen estas acciones que, cabe recordarlo, son delitos y tienen penas severas.

(Esta nota ha sido escrita a raíz de que el próximo lunes, 25 de noviembre, será conmemorado el Día Internacional de Lucha contra la Violencia de Género).

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