Hay muchas formas de defender una camiseta...

El amor por una disciplina deportiva y por una institución se generan con acciones, pequeñas o grandes, que alimenten esa pasión bien entendida por una divisa o por determinada disciplina, un camino que en algunos casos nace desde la cuna o por cuestiones de “herencia” familiar y en otras se forja en edad más avanzada, a partir del conocimiento o el gusto por algo en particular.

Hay quien nace simpatizante de un club y quien se hace hincha en su juventud o ya adulto, pero en ambos casos ese amor necesita nutrirse cada día de alguna manera. Involucrándose como dirigente, yendo a la cancha a ver los partidos, escuchando la radio o mirando TV, practicando algún deporte o actividad social en las instalaciones de esa entidad, son algunas maneras de sentirse cerca del club por el que cada uno profesa simpatía.

Querer ver cada día mejor a esa institución requiere colaborar y en ese sentido se ven acciones por demás de meritorias y subrayables tanto de subcomisiones o de los propios deportistas, que se las rebuscan para generar recursos.

Por mínimo que a alguien que le pueda parecer, en especial a aquellos que se oponen a todo sin saber de qué se trata, hay muchas maneras que se están poniendo en práctica para reunir algunos pesos. Entre ellas se deben anotar las “polladas”, la venta de empanadas y de canelones, entre otros productos comestibles que domingo tras domingo se pueden adquirir en distintos clubes de nuestro medio.

Para las instituciones, una fuente de ingresos que sirve para comprar algunas pelotas, un juego de camisetas o pagar algún colectivo. Para las familias, ahorrarse el trabajo de ponerse a cocinar, disfrutar algo rico y ayudar a las instituciones.

Para querer algo hay que sentirlo propio y existen muchas formas de que un niño, un joven o un adulto comprenda el valor de lo que cada institución le brinda. Una buena idea, se nos ocurre, es comprar algunos pinceles y pintura e invitar a que los deportistas cambien un rato de entrenamiento por el mismo tiempo de tareas de embellecimiento del club, porque de esta manera, al ser fruto del esfuerzo propio, el cuidado será mayor y a todos les importará que siga luciendo como quedó tras la tarea propia.

Se puede defender y querer una camiseta de muchas maneras, preparando el relleno de las empanadas, abriendo y salando pollos para asarlos, colaborando en tareas de limpieza y mejoramiento de las dependencias, son algunas de esas formas de sentirse parte de la historia y crecimiento de una institución.

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