La "sintonía" que es imprescindible para gobernar

En una república federal democrática como la Argentina, la "sintonía" es algo imprescindible para cualquier administración local. Más allá de que pueda ser total, mínima, grande o pequeña, debe existir, porque de otra manera el sistema no funciona.

Se remontan a los tiempos de Aristóteles las noticias más antiguas sobre el uso de la frase "la única verdad es la realidad". Desde aquellos días fue utilizada con mayor o menor repercusión por filósofos, estadistas, académicos y periodistas, sin que su validez fuera puesta en duda.

Aceptando, entonces, que la única verdad es la realidad, deberíamos coincidir en que la realidad es que ningún presidente, ni gobernador, "beneficia" con obras a intendentes con los que no exista una mínima "sintonía", aunque más no sea aquella nacida del "toma y daca" propio del ejercicio democrático.

Las cosas son como son, y no como nos gustaría que fueran; y la realidad es que al menos alguna "sintonía" es imprescindible para permitir el funcionamiento de cualquier nivel administrativo del Estado.

¿"SINTONIA" ENTRE OPOSITORES?

Por supuesto que existen "sintonías" entre gobiernos de signo diferente; por lo menos cuando están conducidos por verdaderas fuerzas políticas, y no por aventureros.

Por poner un ejemplo: provincias gobernadas por radicales suelen mantener buenas relaciones con intendentes peronistas, en tanto y en cuanto en otras conducidas por el peronismo ocurra lo mismo con las comunas "boina blanca". Eso forma parte del funcionamiento real de la democracia.

Esta falta de referencia nacional es la que hace inviables a los vecinalismos, cuya supervivencia depende de una habilidad extrema para moverse en el mapa político de sus provincias, por supuesto que sin ninguna garantía de éxito.

Las experiencias vecinalistas que lograron sobrevivir lo hicieron eligiendo políticas inteligentes de "sintonía" con el resto de los niveles del Estado, y así lograron, además de lo que por ley les corresponde (que es la coparticipación de impuestos), obras de alguna relevancia para sus distritos.

QUE HACEN LOS VECINALISTAS BONAERENSES HOY

Los distritos gobernados por fuerzas vecinalistas no son muchos en la provincia de Buenos Aires. No obstante, prácticamente todos ellos, previendo que aún quedan más de dos años de gobierno del Frente para la Victoria tanto en la Nación como en la Provincia, ¿qué hicieron? "cerraron" con Scioli; obvio; elemental...

¿Cuál es la lógica, entonces, de un gobierno como el de Rojas, que tanto carece de historia como de vinculación con una fuerza política nacional, y decide encolumnarse detrás de otra experiencia vecinalista como la de Sergio Massa en Tigre? (más allá de que los medios concentrados intenten posicionarlo como un referente a nivel de la Vía Láctea, si no del Universo).

Convengamos en algo: no es fácil comprender la lógica que guía las acciones de este gobierno rojense. No obstante, hay un dato que podría explicar la decisión: analizar cuál de las alternativas de alianza (hoy por hoy, Massa o Scioli) le otorgarían a Martín Caso mayores probabilidades de integrar alguna lista de candidatos a legisladores en 2015.

¿Podría haber sido éste el motivo que terminó inclinando la balanza a favor de Massa y en contra del Gobernador de la Provincia? Imposible saberlo con certeza; pero es probable.

Y si así fuera, seguramente el objetivo central será conseguido: puede que Caso llegue a ser legislador en 2015; o por lo menos a integrar una lista, quedando en segundo término asuntos tales como que los yuyos sigan comiéndose el obrador de Alquimaq; que la ruta 45 no sólo no avance sino que continúe destruyéndose lo hecho hasta ahora; que la construcción de la nueva escuela secundaria siga parada quién sabe hasta cuándo; que no se concreten las obras previstas para el tramo urbano de la ruta 188; y que no nos quede más remedio que acostumbrarnos a que en Rojas, "una obra" es cambiarle las sábanas a las camas del hospital.

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