El fútbol, sin público, es nada...

El fútbol, en muchas partes del mundo y muy especialmente en esta región del planeta, es pasión, entusiasmo, alegría y tristeza, emociones de todo tipo que llegan cuando la pelota comienza a rodar, con veintidós protagonistas tratando de meterla en el arco contrario y público detrás del alambrado alentando a su escuadra. Arbitros, fuerzas de seguridad y periodismo completan el cóctel para que cada cotejo se transforme en un espectáculo, que puede ser aburrido, aceptable o intenso, pero que nunca pasará desapercibido.

Y aún a riesgo de ser reiterativos y cansadores con el tema, debemos insistir en lo inviable que es el 6 Ligas en lo económico.

Dice el saber popular que “para muestra, basta un botón”. Y como para hacer aseveraciones hacen falta ejemplos, exponemos otro ocurrido ayer, no más, en el estadio “Ciudad de Rojas”. Allí Boca Juniors recibió a Italo de Wheelwright, que llegó acompañado por una parcialidad que no superó la decena de seguidores.

Mirar la tribuna visitante era un espectáculo desolador, con lo cual prácticamente los únicos ingresos con que contó la institución xeneize fueron los de sus hinchas, que, corridos por las bajas temperaturas, fueron bastante menos que en otras ocasiones.

Y no es que la crítica vaya hacia la escasa convocatoria del elenco santafesino sino que es lo más habitual en todas las canchas cuando se juega este certamen, donde sólo repunta la cantidad de simpatizantes cuando vienen algunos clubes de buena convocatoria, que son la minoría. Basta recordar lo ocurrido en los cuartos de final del año pasado, cuando El Huracán recibió a una treintena de juninenses de Newbery y llevó no menos de un centenar a la vecina ciudad para la revancha, mientras del lado de la entidad, que fue la campeona del torneo, no llegaba ni a la cuarta parte de los que viajaron desde Rojas.

Más de mil pesos de arbitrajes y unos quinientos de servicio de seguridad son el costo mínimo para “abrir” la cancha, a lo cual hay que sumarle otros gastos como el mantenimiento de la cancha, gas, electricidad y otros rubros que para el caso de Boca, en la víspera, fueron bastante más que los ingresos.

Así, es imposible para muchos pensar en reforzar sus equipos si no cuentan con aportes de otra índole, como puede ser la ayuda de algunos socios que colaboran, rifas, polladas y todo tipo de acciones que se les ocurra a los dirigentes para juntar dinero porque además, y esto no es un dato menor, hay que viajar fin de semana por medio, lo cual suma salidas al flaco balance que las instituciones hacen en esta competencia.

Lo deportivo ya ha sido motivo de consideración y lo seguirá siendo, estando quienes creen que es positivo jugar este tipo de certámenes y otros que no piensan de la misma manera. La regionalización tiene cosas interesantes ya que da la chance de medirse con clubes de otras ciudades, y eso siempre es interesante, pero por ahora en lo económico esto, sin dudas, no cierra por ningún lado.

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