Foros de seguridad: un arma eficaz contra las nuevas formas del delito

La inseguridad parece estar en vías de convertirse en uno de los temas que acaparará la atención pública en los próximos días, y más allá de consideraciones sobre medidas a tomar, políticas a implementar, y modificaciones a realizar sobre estructuras existentes, hay un asunto cuya discusión debería profundizarse todo lo que sea posible: el rearmado del Foro Municipal de Seguridad.

Antes que nada, es preciso aclarar algo: los índices delictuales de Rojas están entre los más bajos del planeta; pero no son cero, el delito existe, y por ende es totalmente lícito que la comunidad pretenda mejorar. Es la tendencia lógica, esperable, inherente al ser humano: nunca darse por satisfecho, lograr que mañana sea siempre mejor.

Los foros vecinales y municipales de seguridad fueron creados en 1998, a fines de la década menemista, cuando la realidad del país (y la de América, y la del Mundo) era muy diferente a la actual. Sin embargo, hay procesos que no sólo no se han modificado sino que se profundizaron, y los que tienen que ver con el delito están entre ellos.

Por aquellos años el delito se había instalado en la sociedad argentina, en la misma medida que vastos sectores sociales eran excluidos de ella. Para una parte cada vez más amplia de la población, el robo pasó a ser un medio de vida, casi podría decirse (no sin ironía) que fue "un mecanismo de redistribución del ingreso", en medio de una economía que transfería gigantescas masas de dinero desde los sectores medios y bajos hacia el sistema financiero nacional y también al internacional, vía empresas globales.

La situación económica de hoy es sustancialmente distinta. El neokeynesianismo que gobierna desde 2003 fortaleció sostenidamente el mercado interno, y centenares de miles de familias volvieron a vivir del trabajo. Pero no todas, claro... El delito, otrora "medio popular de vida", se fue especializando. Ya no está socialmente tolerado, como doce o quince años atrás; pero evolucionó, o mejor, mutó hacia formas que hacen extremadamente difícil su combate.

A medida que el delito se fue aislando, refugiando en "familias", o "bandas" cerradas, comenzó a gestarse el monstruo que hoy podemos percibir: se trata de una actividad organizada, con estrategias bien diseñadas, que cuenta con recursos humanos, económicos y técnicos muy importantes y, lo peor de todo, que logró enquistarse inclusive en aquellos entes pensados para combatirlo, como las fuerzas policiales y los estamentos judiciales. También, obviamente, en el sistema político (el Estado, en general), y organizaciones de la comunidad.

Combatir el delito, entonces, implica necesariamente sanear tales entidades. Por lo menos, y al principio, aquellas imprescindibles para lograr el objetivo buscado: la policía, la justicia, la política... el Estado, en síntesis.

Los foros vecinales y municipales de seguridad fueron pensados principalmente para esto. No son, como muchas veces pudimos ver en nuestra ciudad, "colaboradores" de la policía; son sus fiscales. El Foro es el organismo en el que la comunidad se organiza para controlar a los entes que deben combatir el delito. Participan, sugieren, opinan, e inclusive ayudan, sí... pero sobre todas las cosas, controlan y sirven como vaso comunicante entre la sociedad y las áreas estatales de las que depende la seguridad ciudadana, transmitiendo información y echando luz sobre aquello que, mientras permanezca oscuro, será caldo de cultivo para todo tipo de conductas al margen de la ley.

Es menester aclarar que este columnista no tiene la menor intención de lanzar acusaciones infundadas. Claro que no toda la policía, ni toda la justicia, ni todos los políticos son delincuentes o cómplices. Probablemente la gran mayoría de los funcionarios no lo sea. Pero debe quedar claro que la delincuencia ha logrado complicidades en todos esos organismos, generando "tumores" que es necesario extirpar si se desea un cuerpo social sano. Y los Foros de Seguridad, funcionando de la manera en que fueron pensados, son un buen camino para comenzar con la cirugía.


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Consideración final: ¿Cómo lograr que el Foro de Seguridad pueda cumplir con la función antedicha, sin resultar sus integrantes víctima de presiones, o de cosas aún peores? No es una pregunta fácil de responder, pero para comenzar es preciso reconocer que el combate contra el delito no es una cuestión ética, ni jurídica, sino política. Concretamente: es una lucha de poder.

Por ende, para tener éxito, un Foro de Seguridad necesita imperiosamente tener ese poder; esa fuerza que sólo podrá lograr si su integración obedece a decisiones inteligentes. Debe estar formado por representantes de instituciones, sí... pero no es el cadete de la institución quien debe participar, sino el presidente. No es el empleado, sino el empresario el que debe involucrarse. Un Foro de Seguridad será poderoso si está integrado por ciudadanos que, en sus respectivos ámbitos de actuación, manejan cuotas importantes de poder. De otra manera, sólo estaremos en presencia de una suma de irrelevantes buenas intenciones, o peor, de un conjunto de impotencias sólo útiles como espectáculo para entretener.

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