A propósito de un proyecto de Vignali: ¿Cómo desplazar a la corrupción del centro del debate?

La presentación ante la cámara baja bonaerense, por parte del diputado provincial rojense Gustavo Vignali, de un proyecto de ley para la creación de la Aditoría General de la Provincia, es una iniciativa saludable que apunta a mejorar la administración pública en términos de transparencia y, a la vez, contribuye con un objetivo que como comunidad deberíamos asumir con mayor énfasis: el de desplazar a la corrupción del centro de la escena en el debate político.

Los gobiernos pasan; las orientaciones políticas del país, sus provincias y sus municipios, sufren transformaciones; sin embargo, las denuncias de corrupción permanecen en el candelero, apuntando contra los oficialismos circunstanciales, sembrando dudas y sospechas.

A esto se prestan gustosos la mayoría de los medios importantes de comunicación, debido a que la corrupción siempre es un tema que vende. En este aspecto, no puede diferenciarse entre signos políticos: todos, en mayor o menor medida, han sido víctimas de este tipo de manejos. Se ha llegado a denunciar a funcionarios basándose en sus propias declaraciones juradas de patrimonio: un absurdo.

El problema que surge a partir de esta realidad es que la atención pública se dispersa, se distrae en un tema que no es central, y se dejan de lado cuestiones que sí es necesario debatir públicamente, tales como la orientación política y económica, el modelo de desarrollo, las políticas sociales, laborales, de seguridad, y muchas más.

¿Qué hacer entonces? Pues bien: es evidente que si existieran controles eficaces sobre el funcionamiento de las distintas dependencias del Estado, la ciudadanía confiaría en tales mecanismos y podría dedicarse a discutir sobre los temas que realmente importan para la marcha del país, de la provincia y del municipio; temas que no son abstractos, sino que están directamente relacionados con la calidad de vida de todos.

En este marco resulta muy importante el proyecto presentado por el legislador rojense Gustavo Vignali, para la creación de la Auditoría General de la Provincia de Buenos Aires.

Tal como el propio diputado expresó en momentos de presentar la iniciativa, y reconociendo que "la actuación de la Fiscalía y del Tribunal de Cuentas son garantía de que los actos administrativos han cumplido con las formalidades establecidas en la ley para asegurar la correcta utilización de los créditos presupuestarios, no es menos cierto que existe la necesidad de ejercer un control de mérito de la gestión que le asegure al ciudadano el desarrollo de procesos que garanticen un buen gobierno".

“Por tal razón es necesario dotar a la Legislatura de un órgano técnico que le permita contar con elementos objetivos para la formación de opinión para evaluar la gestión del Poder Ejecutivo en cuanto a la eficiencia, eficacia y economía con la que desarrolla la producción pública”, argumentó Vignali.

Al respecto, también efectuó declaraciones recientemente el contador Felipe Pizzuto, profesor de Finanzas Públicas y Hacienda Pública (UNNOBA, UNLPAM, UNLP), afirmando que "frente a los hechos de corrupción que en estos tiempos parecen incorporarse como un hábito aceptado como irremediable, sería bueno que los legisladores provinciales den un ejemplo de voluntad de cambio que sirva para generar nuevamente la credibilidad que la política requiere, como ciencia puesta al servicio del bien común”.

Vignali presentó su proyecto el año pasado, y todo indica que será ahora cuando se le dé un mayor impulso. No es fácil saber qué suerte correrá en la discusión legislativa, pero sería deseable que transitara con comodidad hacia su aprobación. Para sumar transparencia, eficiencia y honestidad a la función pública... y, no menos importante, para poder ir desentendiéndonos de las discusiones sobre corrupción y embarcarnos definitivamente en el debate de los temas que incidirán de manera directa en nuestro futuro.

Gear SA

Clyfer