Así va destruyéndose la ruta que estuvimos a punto de ver pavimentada

El 30 de abril finalizaba el plazo de obra, por lo que la ruta 45 entre Rojas y General Arenales debería estar totalmente pavimentada. No sólo no lo está, sino que falta mucho más que a fines del año pasado, debido a que el deterioro producido por los fenómenos naturales y el tránsito obligará a rehacer gran parte del trabajo ya realizado, justamente el más costoso: el suelo cal, que ya estaba listo.

El año pasado ya se sabía que las obras iban a verse demoradas. Desde esta columna fueron reproducidas declaraciones del ingeniero José Roca, integrante de la empresa Alquimaq (la adjudicataria que ejecuta los trabajos), y lo que decía el profesional en esa oportunidad era que la pavimentación estaría terminada el 30 de abril, según constaba en un decreto emitido por el gobierno provincial.

Hace poco más de un mes, también desde esta columna, se ponía de manifiesto que tal plazo era de imposible cumplimiento. Y efectivamente, no se cumplió. Por supuesto que este columnista hubiera celebrado entusiastamente su equivocación, si es que la ruta ya estuviera terminada. Lamentablemente no lo está.

No hay muchos más datos sobre este tema que los que puede aportar la observación directa de la ruta. El obrador está desierto, no hay maquinaria en él, y nada hace presumir que los trabajos vayan a retomarse en lo inmediato.

Pero aunque se retomaran (y es de esperar que esto ocurra cuanto antes), lo verdaderamente dramático es que habrá que rehacer mucho de lo que ya estaba terminado. Las lluvias del año 2012 no pasaron inadvertidas para la 45; el tránsito sobre el suelo cal y la capa protectora colocada para resguardar por algunas semanas la calzada no resistieron, por lo que hoy es prácticamente imposible encontrar un sector liso: todo es huellones.

Además, la maleza ha avanzado sobre la calzada que, con el "suelo cal" ya colocado, sólo esperaba una rápida última etapa de obra, la del "suelo cemento" y la carpeta asfáltica. Cuestión de días, solamente; pero no pudo ser.

Lo que viene ahora es una película que ya vimos muchas veces: la empresa reclamando actualizaciones presupuestarias basadas en incrementos de costos, fruto del paso del tiempo, y también de trabajos extra que deberá realizar. Y por el otro lado, el gobierno provincial afirmando que carece de fondos con que satisfacer tal demanda.

Es sabido que esta región es muy rica desde el punto de vista productivo, pero insignificante desde lo electoral. No es descabellado pensar que, con recursos escasos, el gobierno provincial priorizará obras en distritos más poblados, mientras rojenses y arenalenses seguiremos lamentando la lenta destrucción de una ruta que habría sido importantísima en términos de integración regional, y a la que tuvimos al alcance de la mano, pero se nos terminó escapando.

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