Ruta 45: Se está cumpliendo el peor de los pronósticos

El menos deseado de los vaticinios, aquel que pronosticaba una nueva y onerosa interrupción en la pavimentación de los dieciséis kilómetros de la ruta 45 que aún son de tierra, es el que se está cumpliendo. Se habla de "nueva" suspensión porque hubo otras anteriores; y de onerosa, porque demora es sinónimo de destrucción de lo ya realizado, que debe volver a construirse, con el consecuente derroche de recursos.

Falta menos de un mes para el 30 de abril, que es la última fecha acordada entre la Dirección Provincial de Vialidad y la empresa Alquimaq para el final de obra; y cualquiera que haya visto el estado actual de la ruta puede darse cuenta de que el cumplimiento de ese plazo es un imposible absoluto.

El 30 de abril de 2013 como último plazo para el final de obra fue reconocido por la firma, luego de una negociación realizada ante autoridades del gobierno provincial (de la que seguramente formaron parte otras obras que ejecuta Alquimaq). El Portal de Rojas publicó en agosto del año pasado una entrevista al ingeniero José Roca, integrante de esa empresa, quien afirmaba que "ya está terminado todo el suelo cal, y falta un sector que se está cargando para el suelo cemento, de unos trescientos metros, más o menos. El suelo cemento falta todo, pero el suelo ya está aportado, por lo que en realidad falta el cemento. Después de eso, viene la etapa de imprimar, y finalmente la construcción de la carpeta, que es lo último".

Roca destacaba que, ante eventuales demoras, la empresa había decidido colocar una capa protectora de dieciocho centímetros de tierra sobre el suelo cal, a fin de evitar daños en la superficie ya construida. No obstante, reconoció que dicha capa tenía un período de duración relativamente corto, ya que no soportaría varios meses de lluvias y tránsito intenso.

Justamente esa es la situación actual: las lluvias continuaron produciéndose, excepto en un breve y esperable intervalo seco en el verano; el tránsito jamás abandonó la ruta, y el suelo vuelve a mostrar un grado de deterioro importante, que obligará con toda seguridad a repetir trabajos ya realizados, con el gasto consecuente de recursos que al gobierno provincial no le sobran.

Roca había aportado entonces también una expresión de deseos: "La ampliación de plazos es hasta abril del año que viene, ya aprobada por el gobierno provincial, y eso nos va a dar un poco de oxígeno, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de problemas financieros que hubo. Pero ojalá podamos terminarla antes, que es lo que queremos". Lamentablemente, esos deseos no pudieron cumplirse, y no sólo eso: como en los juegos de mesa, habrá que retroceder varias casillas para continuar.

Para colmo, no se aprecia señal alguna de que la continuidad esté cerca. El obrador luce abandonado, no hay maquinaria ni personal, y ni siquiera se realizan anuncios sobre una fecha probable para el reinicio de los trabajos.

Finalmente, cabe aclarar cuál es el lugar administrativo en el que radica la responsabilidad por esta situación: el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. La 45 es una ruta provincial, y la responsable de que esté en condiciones, la administración bonaerense, a través de la Dirección de Vialidad. Todo acuerdo que pueda haberse realizado con la Nación para que aporte fondos, o con el Papa Francisco para que gestione ante Dios el envío de un rayo pavimentador, son alternativas bienvenidas, porque facilitarían la solución del problema; pero no alteran una realidad: la única responsable de su ruta es la Provincia, y hacia allí deberían dirigirse los imprescindibles reclamos municipales.

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