En política, el "adulterio" a la orden del día

Los nuevos códigos creados por publicistas exitosos y su consecuente convicción de que aparecer en televisión garantiza triunfos electorales continúan modificando muchas prácticas políticas; aunque no todas, por suerte.

Lejos quedaron los días en que las personas adherían a partidos por sus proyectos políticos, y estos a su vez tejían alianzas que jamás reconocían como "electorales", aunque lo fueran; siempre se trataba de "acuerdos programáticos".

Hoy todo eso sigue existiendo, afortunadamente, pero acompañado por un fenómeno cada vez más difundido de proyectos políticos personales paridos de nalgas: ya no se trata de partidos que definen candidaturas, sino de candidatos que salen a la búsqueda de partido primero (o lo inventan si no logran encontrar uno), y luego de votantes, mediante el ya citado método de aparición en la pantalla chica.

Esto ha llevado a situaciones absurdas, que si no están prohibidas es porque al constitucionalista que redactó nuestra Carta Magna no se le podía ocurrir, de ninguna manera, que alguien, alguna vez, apelaría a tales actitudes. Como la de Felipe Solá en 2009, sin ir más lejos: era diputado electo por el Frente para la Victoria, con dos años más de mandato. Sin renunciar volvió a presentarse para el mismo cargo como candidato de otro partido, ganó esa banca, y luego dimitió a la recientemente lograda, permaneciendo como legislador tal y como venía siéndolo desde dos años atrás. Causaría gracia si no fuera patético.

La cuestión es que los partidos tradicionales, respetuosos de una metodología más o menos democrática para la selección de sus candidatos, están dedicados por estos días a hacer política "hacia adentro", buscando cada sector fortalecerse con vistas a las primarias (internas simultáneas), y aceitando sus vínculos con el resto de la sociedad también de manera directa, y no sólo a través de los medios.

El resto (como se ha dicho, un fenómeno que crece), utiliza principalmente los medios, y también cada vez más las nuevas herramientas de comunicación, que son las redes sociales virtuales. Negocian entre ellos buscando réditos inmediatos, siempre poniendo el acento sobre las personas y evitando tener que definirse en temas políticos e ideológicos. Está claro: los publicistas los han aleccionado para que le digan a cada ciudadano lo que desea escuchar, y así es como se contradicen sin ruborizarse en lo más mínimo.

El "adulterio", en medio de tal orgía político-ideológica, está a la orden del día. Así es como el peronismo aparece quebrado por lo menos en tres partes, muy fluidas, capaces de amoldarse a cualquier recipiente en la gran mayoría de los casos.

Lo que queda del sector que gobernó hasta diciembre de 2011, refugiado en el Concejo Deliberante, es hoy el referente de la Corriente de Liberación Nacional (movimiento liderado por Alicia Kirchner). Este grupo cerró hace poco un acuerdo con el vecinalismo gobernante, aunque hay que decir que quien puso la firma de más peso no fue ninguno de los integrantes rojenses sino Carlos Castagneto, virtual viceministro de Desarrollo Social de la Nación, el segundo de la líder de Colina.

Esto ha provocado un descontento importante entre quienes estuvieron seriamente enfrentados con la vecinal de los hermanos Caso, muchos de los cuales han optado por abandonar directamente la práctica política, y otros por engrosar el sector que quizás menos gente tiene, pero es el más fiel a una línea ideológica: Unidos y Organizados.

El Partido Justicialista, sin el ex Frente para la Victoria y sin el kirchnerismo "puro", no difiere mucho del resto de los "adúlteros": Su presidente Jorge Zamponi mantiene un perfil muy bajo. El resto de las autoridades (Jorge Paolini, Abelardo Expósito) intentan movilizar la estructura partidaria, pero su accionar es (políticamente) muy poco claro, ya que tanto les da negociar con Massa como participar de las reuniones de "La Juan Domingo", una agrupación sciolista de la que el ex intendente Eduardo Quiri es entusiasta seguidor.

En cuanto al vecinalismo, no desentona en lo más mínimo dentro de este (des)concierto: Referente indiscutido del gobernador Daniel Scioli en el distrito (algo claramente indicado por el color anaranjado de los globos y demás iconografía), también ha contraído compromisos políticos con Sergio Massa (que llegó a visitar nuestra ciudad), con Colina (a través del segundo de Alicia Kirchner, Carlos Castagneto), e inclusive, según versiones no confirmadas oficialmente, hasta habría gestionado para convertirse en referente local de La Cámpora, algo que según indican los mismos rumores, habría sido abortado por la presión de "Unidos y Organizados".

Sergio Massa, por su parte, demostró que no tiene nada que ocultar en relación con esta tendencia "swinger": Vino a Rojas, se reunió con el gobierno, visitó el centro de monitoreo, jugó al fútbol con el equipo del Intendente, pero eso no impidió que dirigentes de la segunda línea mantuvieran una reunión pública con el Partido Justicialista en pleno (sin el kirchnerismo y sin Colina), incluidos sciolistas, duhaldistas y gente vinculada a De Narváez.

¿Qué cabe esperar de un dirigente que en plena campaña se comporta de esa manera, en caso de que acceda a algún puesto electivo? Imposible saberlo: votará a favor o en contra de lo que fuera, según haya sido el resultado del último acuerdo político logrado antes del cierre de las listas.

En la vereda metodológica opuesta se encuentran hoy radicales, los socialistas del Frente Amplio Progresista y los aliados al kirchnerismo, comunistas, y el peronismo ideológicamente "puro" de "Unidos y Organizados". Todos encaminados hacia los métodos tradicionales de selección democrática de candidatos, a la elaboración de plataformas, y al tejido de alianzas que, aunque más no sea, puedan "disfrazarse" de programáticas.

Qué es lo que va a pasar, sólo un adivino podría decirlo; y es probable que el "polémico Moreno" haya cerrado la importación de bolas de cristal, porque hoy nos vemos obligados a especular, y a confiar únicamente en el "olfato" aguzado tras años de situaciones parecidas. Lo que sí puede confirmarse hoy es que El Portal de Rojas, a medida que el viento vaya apartando la hojarasca y dejando al descubierto la realidad, irá transmitiéndola e interpretándola con total honestidad, embarcado como siempre estuvo tras el loable objetivo de "educar al soberano".

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