Para que no digan que no hablamos del corso. (Señales)

Momentos cargados de señales son los que ha vivido Rojas en estas últimas semanas. De ninguna de ellas es culpable el corso, que como fiesta popular que es, vio pasar a multitudes de vecinos, muchos de ellos integrando murgas, mascaritas sueltas, y otros sencillamente asistiendo, mirando algunos espectáculos "importados", pero, lo más importante, siendo partícipes de la celebración.

Sin embargo, algunas de las señales se vieron allí. La del Intendente Municipal, por ejemplo, dedicándole al carnaval, con su presencia, algo del tiempo que no tuvo para recibir a productores agropecuarios, razonablemente preocupados estos últimos porque la cosecha gruesa es inminente, los caminos no están en buenas condiciones, la maquinaria municipal está en mal estado, incapacitada de realizar los trabajos que se necesitan... y los días pasan.

Sería interesante saber qué habrán pensado muchos de esos productores, que también asistieron al corso con sus familias, viendo al Intendente dedicarle al esparcimiento el tiempo que escasea para la actividad política. Porque que nadie se engañe: el reclamo agropecuario es político, no económico, lo cual demuestra que las reuniones con el Secretario de Hacienda, Luis Miguel Caso, si bien útiles, no son aquellas imprescindibles para canalizar adecuadamente las soluciones.

Está claro que los productores no están pidiendo plata sino participación. Quieren discutir el presupuesto, la planificación atinente a la Secretaría Vial, y que se cumpla la ordenanza que los faculta, a través del Consejo Asesor, a elaborar la terna de la cual luego el Intendente debería designar al Secretario Vial. Es evidente que estas cuestiones son políticas, no económicas, y por ende necesitan de la decisión del jefe comunal, y no la de un encargado de área.

Es probable que también muchos empresarios se hayan preguntado sobre la manera en que el mandatario organiza su tiempo, dado que a ellos, que tienen varios reclamos que pueden ser discutibles pero son razonables, hasta ahora tampoco ha podido atenderlos.

En este caso, la Cámara de Comercio, que los nuclea, ha venido realizando gestiones tendientes a lograr una modificación en la ordenanza Fiscal e Impositiva, que este año incluye un aumento de la alícuota de la tasa por inspección de seguridad e higiene, un tributo que se ajusta automáticamente, a partir de la inflación y el crecimiento económico, sin necesidad de incrementos adicionales. Es verdad que la consabida reunión con el Secretario de Hacienda también se realizó, pero valen las consideraciones efectuadas en lo referido al agro.

Estas señales se vieron fortalecidas con comunicaciones oficiales, como la que insistió con la llegada, luego desmentida, del intendente de Tigre, Sergio Massa, "para presenciar el carnaval y compartir el cumpleaños del intendente de Rojas, Martín Caso".

Nadie niega que el señor Intendente Municipal tiene todo el derecho, como cualquier otro ciudadano, de festejar su cumpleaños. Pero a la vez, también tiene la obligación de actuar con mesura, teniendo en cuenta que por su investidura, su comportamiento siempre es una señal. Y la señal, en este caso, ha sido la de banalizar la política, despojando de todo contenido de tal naturaleza a la visita de Massa, y vistiéndola únicamente con sus atuendos protocolares.

No se trata de algo sin importancia; es un tema de triste recuerdo, de épocas no tan lejanas, éste de la pizza con champán y la farandulización de la política.

Además, esa señal originada en el área municipal de comunicación se vio combinada con otra: es sabido, sobre todo por la gente de los medios, que la Dirección Municipal de Prensa es extremadamente meticulosa con la difusión de absolutamente toda la actividad que realiza el gobierno local. Por eso, es llamativo que justamente haya olvidado mencionar que el Departamento Ejecutivo volvió a enviar al Concejo Deliberante el proyecto de incremento del Fondo de Obras, que ya fuera rechazado por el cuerpo el año pasado, pero que ahora podría correr distinta suerte, a partir del acuerdo realizado por el intendente Caso con los concejales integrantes del sector peronista que gobernó hasta hace poco más de un año.

Tal iniciativa pretende recaudar una suma relativamente importante para ser destinada principalmente al sistema de cámaras de vigilancia, y sobre todo a emplear más personas para ampliar la capacidad del centro de monitoreo. Por qué desde Prensa Municipal se obvió esta información es relativamente fácil de entender: se trata de incrementar una tasa de cobro forzoso, ya que se paga incluida en la boleta de la luz, con el fin de recaudar una masa de recursos importante para destinarla a un sistema innecesario en nuestra ciudad.

Mientras estos intentos recaudatorios con fines superfluos se llevan adelante -se verá con qué suerte-, Rojas sigue sin tener una guardia activa de pediatría en el hospital, como hubo hasta no hace tanto; no tiene guardias ni siquiera pasivas de laboratorio y rayos, y como frutilla del postre, tampoco puede garantizar guardias de ninguna naturaleza en las localidades. Esto hizo eclosión el 24 de enero pasado, cuando una mujer falleció en Carabelas luego de dos horas de descompensación y sin atención médica, ya que desde el Unzué se le informó a la familia que debían "esperar hasta las 8 de la mañana porque la doctora estaba ocupada", y en la localidad no había profesional alguno.

Todas estas señales, muy claras a juicio de este columnista, podrían tener un significado debatible. Otorguémosle el beneficio de la duda. Pero hay algo con lo que nadie debería engañarse: no son errores, ni son limitaciones impuestas por la realidad. Son decisiones políticas, pensadas y ejecutadas a conciencia, cuyo éxito o fracaso, en todo sentido, se verá con el tiempo.

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