La cultura, asumida como tema productivo, genera trabajo y desarrollo

Cuando una comunidad del tipo de la rojense asume la cultura como una cuestión que tiene que ver con la producción, y no con el "pasatismo" característico de la mentalidad propia de este pueblo, entonces se convierte en motor de desarrollo, es capaz de generar trabajo, arraigo, y por añadidura, de mejorar la sociedad formando mejores seres humanos.

Esta, y no otra, es la idea-fuerza que inspiró a Alberto Perassolo cuando, un par de meses atrás, pronunció en la banca abierta del Concejo Deliberante palabras que volvemos a poner sobre el tapete, ya que nunca estarán de más.

El reclamo del director de la Agrupación Coral para que las entidades y personas vinculadas a la cultura sean convocadas a fin de elaborar en conjunto una política cultural para Rojas tiene que ver justamente con su convencimiento, y el de muchos otros, de que potenciar estas actividades, enriqueciéndolas con capacitación, aportando motivación e inteligencia para lo que tiene que ver con organización y planificación, puede llegar a ser lo que le dé a este pueblo el empuje que necesita para empezar a moverse luego de muchas décadas de estancamiento.

La planificación, que es lo primero, debería apuntar a establecer objetivos de corto, mediano y largo plazo, junto al diseño de las primeras herramientas orientadas a la detección de capacidades y preferencias artísticas en ciudadanos de todas las edades, como así las estrategias de formación y capacitación.

Cabe señalar que en ese sentido algo se hace, pero siempre es fruto del esfuerzo anárquico de diferentes instituciones, y hasta de vecinos en forma individual, pero nunca de manera organizada y planificada, ni con un apoyo decidido por parte del sector público.

El TAFS, junto a las muestras provinciales y nacionales, suele organizar seminarios, charlas y talleres; pero esto es esporádico, ocurre muy pocos días al año, cuando con el apoyo estatal debería ser cosa cotidiana.

Otro tanto hace la Agrupación Coral, que en general ni siquiera cuenta con los auspicios que sí logra el teatro, y debe realizar todo con su propio esfuerzo.

Destacable también es lo que realiza el Conservatorio Municipal, que con un apoyo limitado del gobierno (algo que ya ocurría en la última etapa de la administración anterior), ni siquiera tiene a su personal directivo y docente en planta permanente; ni hablar, por ende, de invertir recursos en capacitación, o en la organización de eventos significativos, no desde el punto de vista de lo farandulesco, sino en lo que tiene que ver con el crecimiento profesional, artístico y técnico de alumnos y profesores.

Rojas sabe de la realización de eventos culturales realmente significativos. Vale recordar, por ejemplo, la presentación de la Camerata Bariloche en los festejos de los cincuenta años del coro; las muestras nacionales de teatro, con la llegada de elencos de primerísimo nivel; las ferias del libro, con la presencia de autores destacadísimos de las letras nacionales...

Ahora bien: si la Camerata Bariloche pudo venir a Rojas a tocar con la Agrupación Coral... ¿cuánto falta para que la Agrupación Coral sea invitada a cantar en el Colón, junto a la Camerata en cualquier fecha significativa?

¿Es absurdo pensar que el Conservatorio rojense adquiera un reconocimiento tal como para que gente de toda la provincia, e inclusive del país, decida venir a Rojas para estudiar música allí? ¿No vale pensar como posible que el TAFS llegue a tener su agenda saturada por invitaciones para actuar en los teatros más importantes de los centros urbanos populosos, como la Capital, La Plata, Córdoba o Rosario?

Todo esto no es "Rojas año verde". Es el futuro posible si se planifica correctamente, se actúa en consecuencia, y se invierten los recursos necesarios para lograrlo. Así podría nuestra ciudad darle a los jóvenes la posibilidad de desarrollar su vocación y sus aptitudes sin necesidad de emigrar; por lo menos, a una parte de ellos, los que se inclinen por el arte. Para otros deberá haber diferentes estrategias de desarrollo.

Por estos días trascendió la inquietud de varias personas vinculadas a la cultura de iniciar una "movida" tendiente a conformar algún tipo de organización que se encargue de planificar y ejecutar políticas de este tipo, por supuesto que en conjunto con el gobierno local.

Es verdad que hasta el momento son escasas, sino nulas, las señales enviadas desde la Municipalidad de que estas iniciativas vayan a ser tenidas en cuenta. El cierre inminente del centro universitario, el olvido al que se ha sometido al Conservatorio, la falta de iniciativas en lo cultural, son muestras del desinterés de la administración comunal por darle impulso a políticas de desarrollo en este sentido. Y en los otros también... toda vez que ni siquiera ha sido cubierta la vacante dejada por Miguel Lalli en la desierta Secretaría de Producción.

No obstante, el empuje que a este tema puede darle gente con mucho reconocimiento social le servirá en bandeja al gobierno la posibilidad de ponerse al frente y conducir el movimiento... y también la de ignorarlo, o inclusive tratar de frenarlo, con lo cual sólo conseguirá ahondar un poco más la tumba política que, lamentablemente (porque las consecuencias las sufrimos todos), viene cavándose prácticamente desde que asumió.

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