El deporte escolar, un ámbito que no debe olvidarse...

La formación de los niños en el deporte comienza, sin dudas, en la escuela. Allí las clases de Educación Física son el primer contacto formal de los pequeños con la técnica para desarrollar distintas disciplinas, a partir de la enseñanza que los profesores imparten para inculcarle los hábitos de una vida sana, en la cual la actividad física es una parte fundamental.

Desde el Jardín de Infantes, los “bajitos” toman contacto con una pelota y otros elementos para así, a partir del juego y la recreación, comenzar a paladear lo bonito de hacer deportes. Lejos de la competencia y con el único propósito de pasarla bien, los chicos incursionan en el tema, fortaleciendo conceptos a medida que avanza su paso por el ámbito educativo, donde la materia es obligatoria, del mismo modo que Matemática, Lengua, Ciencias Sociales y Naturales...

Los profesores de Educación Física tienen, en buena medida, la responsabilidad de comenzar a moldear a los niños en la práctica deportiva y tienen en sus manos decenas de diamantes en bruto para pulir y dar forma. Uno de sus principales méritos es, entonces, ir percibiendo las aptitudes de cada uno de sus alumnos para determinada disciplina. Están aquellos que son veloces, los fuertes, los ágiles, condiciones que, bien detectadas, pueden encauzar a una joven en la elección de un determinado deporte.

Pero más allá de estos simples conceptos, bien conocidos por la gran mayoría y seguramente mejor explicados por los especialistas de la cuestión, lo importante es jerarquizar la actividad de la educación física escolar. Sin posibilidades de incrementar la carga horario dentro de un modelo que hacer recortes en Educación pero despilfarra en gastos innecesarios, hay que encontrarle la vuelta para que cada hora de clase rinda el máximo posible.

El panorama muestra recursos humanos más que suficientes pero marcadas carencias en lo que respecta al material deportivo en la mayor parte de los establecimientos. Comprar elementos se hace difícil para las cooperadoras y es una utopía creer que el Estado los proveerá en cantidad y calidad, y ni qué hablar de la infraestructura.

Salvo mínimas excepciones, los patios escolares no están preparados para la Educación Física. Fueron desapareciendo los tableros de básquetbol, escasean los arcos de fútbol y hándbol, lo mismo que parantes y redes de voleibol, y entonces hay que arreglarse con una soga atada de ventana a ventana, dos tarritos o remeras haciendo de postes y lo que la imaginación pueda deparar para armar algo que permita desarrollar una clase digna.

Por otro lado, las cuestiones de responsabilidad civil y los insufribles papeleos del sistema hacen que no todos los directores soliciten otros predios más cómodos y amplios, como pueden ser los clubes y el Parque Alvear, con lo cual la tarea se hace más difícil todavía, siendo imposible ampliar la gama de deportes que necesitan de mayor espacio como el atletismo (correr 100 metros o lanzar jabalina dentro de una escuela no figura dentro de lo posible), el softbol, y ni hablar de incorporar la natación ya que a pesar del paso de los años y de los discursos, Rojas no tiene todavía una pileta climatizada donde poder hacer deportes acuáticos a lo largo de los doce meses del año y no solamente cuando el calor se hace presente, que es precisamente la época cuando los pibes no van a la escuela.

Se nos ocurre un simple desafío para que quienes deben ocuparse de estas cuestiones (léase: gobernantes) comprendan la importancia del asunto: prueben ustedes aprender geografía sin un mapa o lengua sin un libro, y se darán cuenta que es impracticable, de la misma forma que enseñar deportes sin una pelota...

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