Dividir nunca es sumar...

Un club rojense se apresta a realizar su asamblea en los primeros días del mes de enero, donde el tema principal será la renovación de la comisión directiva, acto que en esta ocasión tendrá para la institución rojinegra un hecho sin precedentes: dos listas "compitiendo" por hacerse cargo de la conducción.

Por un lado, Daniel Gallo es el candidato que comulga con los actuales miembros de la CD y por el otro, Néstor Ferrero, en una suerte de "oposición", por darle una denominación política a algo que no es muy habitual en nuestra instituciones. Un caso similar ocurrió años atrás en Argentino, cuando también hubo dos aspirantes a la presidencia, lo que obligó a armar un operativo eleccionario, con boletas y urna, cosa que es muy rara de ver en los clubes que desarrollan su actividad de manera amateur.

La cuestión es que este tipo de episodios generalmente no ayuda a la cohesión entre la familia de un club. Lo ideal sería que ambas fuerzas intentaran llegar a un acuerdo y asi armar una sola lista, algo que ha estado lejos de suceder en Barrio Progreso. Quienes buscan tomar las riendas de la entidad han manifestado diferencias con los actuales directivos, anunciando la realización de obras y la decisión de jugar con elementos propios y sin tantos refuerzos como ha venido sucediendo en los últimos años.

Por el otro lado, quienes están culminando su mandato, con Mario Arozamena como presidente, pueden exhibir logros importantes como el salón confitería, la secretaría, el gimnasio de aparatos, la cocina totalmente renovada, los vestuarios y cancha para la escuelita, lo que no es poco y habla de que el dinero que ha ingresado a la institución ha sido invertido en infraestructura.

Lejos de entrar en detalles y halagar bondades y criticar errores en el caso puntual de los dos candidatos de Newbery, tanto de quienes quieren seguir como de los que desean manejar la comisión directiva (de hecho ambos, Gallo y Ferrero, ya han sido presidentes), el objetivo de nuestro comentario es analizar lo que puede significar para un club un hecho como el que está a punto de ocurrir en avenida Pellegrini y Hernández.

Sabido es que no abunda la gente que pueda -o quiera- dedicarle parte de su tiempo a una entidad. No son pocas las ocasiones en que determinados dirigentes deciden seguir para no dejar acéfala una comisión, aun cuando sus ganas se han consumido, y también es muy común que las asambleas pasen varias a veces a cuarto intermedio hasta convencer a algunos para que se hagan cargo.

Aunque el deseo de todos sería que sucediera eso de que "el que gana, gobierna, y el que pierde, apoya", dificilmente suceda algo así en un club cuando un grupo manifiesta sus diferencias postulándose en forma separada, algo totalmente entendible pero que no es lo mejor en el caso de este tipo de clubes.

Habrá ganadores que tomen las decisiones en los próximos dos años (ese el período que prevén los estatutos rojinegros) y perdedores que posiblemente se alejen y no hagan aporte para el desarrollo de la institución, lo cual no es bueno porque los clubes lo que precisamente es gente que se arrime, colabore y trabaje...

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