¿Periodistas, mercenarios... o qué?

En la Argentina, el país al que Rojas parece pertenecer, la comunicación es una actividad que está en manos del sector privado.

Es verdad que existen medios públicos, y también inversión estatal en publicidad, pero ambas cosas son de importancia menor, en relación con la gran masa mediática y su consecuente movimiento económico, vinculados a la comunicación.

Rojas no tiene medios públicos, por lo que el porcentaje de comunicación privada, que a nivel país es altísimo, llega al ciento por ciento en nuestra ciudad.

Aquí es, entonces, donde empiezan los problemas. La comunicación, hablando estrictamente de empresas periodísticas, es una más de las que integran el extensísimo grupo de actividades económicas inviables debido a que Rojas no cuenta con la masa crítica, en cuanto a cantidad de población se refiere, capaz de permitir, no ya su crecimiento (no soñemos); su supervivencia, aunque más no sea.

A esto se suma otra realidad, y es que nuestro distrito cuenta con una gran cantidad y variedad de medios periodísticos, mucho mayor a la media de las ciudades de su tipo, e inclusive a la de muchas más pobladas.

Es probable que el lector avezado vaya adivinando hacia dónde se dirige este razonamiento: ¿Cabe, entonces, justificar que se venda la opinión "al mejor postor", como única forma de sostener medios que de otra manera desaparecerían? Este columnista piensa que no; que es posible encontrar alternativas a esa realidad económica adversa; y que de hecho, muchos lo hacen, por lo que no se trata de inventar absurdos.

Antes de que comiencen a levantarse dedos acusadores señalando que esta nota pretende tender un manto de sospecha sobre todos por igual, es necesario aclarar que la intención no es, de ninguna manera, acusar a nadie, sino poner en evidencia una realidad que está al alcance de los ojos de cualquiera. A la manera de aquel loco que gritó "el rey está desnudo" en el conocido cuento de Andersen. (El relato se llama "El traje nuevo del emperador", y vale la pena leerlo).

La cuestión es que, por culpas compartidas entre gobernantes, medios y empresarios, en Rojas fue creándose una lógica perversa, hoy fuertemente arraigada, según la cual es posible orientar la opinión pública a través de los medios, invirtiendo recursos. Esto es fácil de advertir: el "corpus mediático" rojense jamás escatima páginas ni tiempo cuando se trata de difundir actividades realizadas por instituciones. En cambio, cuando se habla de política, igualmente sencillo es percibir qué cosas se realzan, cuáles se ignoran y cuáles se defenestran. Esto es perfectamente visible.

La pregunta es, entonces: ¿es posible zafar de esta lógica perversa? Este columnista cree que sí, y la respuesta está en diversificar el perfil de las empresas, complementando la actividad periodística con otras que ayuden a mejorar la ecuación económica.

Claro que tal afirmación no es ningún invento. De hecho, la gran mayoría, sino todos los medios rojenses vienen actuando así. El Portal de Rojas no podría sostenerse únicamente como medio periodístico, y mantener su independencia de opinión, si no fuera, además, una organización que desarrolla y vende tecnología vinculada a internet a otras empresas, instituciones y profesionales.

Esta característica de El Portal le permite extender su actividad mucho más allá de las fronteras de Rojas, y así sostenerse como empresa que, además, incursiona en la comunicación y opina de manera independiente.

Como se ha dicho, muchos han elegido caminos parecidos, y así es como Rojas puede darse el lujo de tener variedad y diversidad de medios de comunicación. Eso sí: la lógica perversa del remate de opiniones no es un invento de nadie, realmente existió, se fortaleció y sigue presente. Por ende, nosotros, periodistas, antes que ofendernos porque alguien nos llama "mercenarios", deberíamos hacer un poco de autocrítica y tratar de determinar si no nos cabe algo de responsabilidad...

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(Aclaración necesaria: Cualquiera puede observar que El Portal de Rojas no difunde publicidad municipal. Esta es una de las posibilidades que pueden ocurrir en el mundo comercial. La Municipalidad y El Portal de Rojas mantuvieron conversaciones hace algunos meses, que no prosperaron por la misma razón que a veces no fructifican otras operaciones: uno va al supermercado, no le gusta lo que hay, y no compra. La Municipalidad no estuvo interesada en adquirir lo que El Portal de Rojas podía ofrecerle, ni El Portal podía venderle lo que le interesaba. Por ende, no hubo acuerdo, de la misma manera que no se logró con otras empresas, y sí existió con varias más. Esto forma parte de la naturaleza de la economía, y de ninguna manera condiciona la línea editorial de El Portal de Rojas, que opinaría tal y como lo hace, aún en el caso de contar con publicidad oficial.)

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