La huida hacia adelante, una estrategia que puede dar buenos resultados

Los argentinos somos expertos en sortear crisis; y si la "huida hacia adelante" ha sido una estrategia exitosa en muchos de esos contextos sumamente complicados, entonces podría (y puede) ser una opción válida en situaciones no tan complejas, como la actual.

Los ejemplos no abundan, pero hay varios que podrían ser considerados. Uno de ellos, sin dudas, es la actitud política adoptada por el gobierno nacional en 2008/2009, que le permitió superar el conflicto suscitado en torno de la famosa resolución 125 (retenciones a las exportaciones de soja) redoblando la apuesta, con los resultados por todos conocidos.

Pero como el ámbito de esta nota no es la Nación sino Rojas, conviene circunscribirnos a lo que sucede en nuestra ciudad, donde también tenemos un ejemplo sumamente clarificador: la etapa de la Clyfer conducida por su actual presidente, el abogado Miguel Piedecasas.

Es sabido que la cooperativa eléctrica local atravesó situaciones más que complicadas en los últimos lustros. Víctima de utilización política, de administraciones "desprolijas" (para ser suaves) y de las economías recesivas de los '90, seguidas de los desaguisados político-económicos de principios de siglo, la entidad estuvo al borde de la desaparición.

Recuperada por el Sindicato de Luz y Fuerza en primera instancia, y por el actual Consejo de Administración en lo sucesivo, pudo llegar en sólo cuatro o cinco años a una situación promisoria como es la que hoy exhibe.

Pero no es ocioso recordar lo que pasó cuando el doctor Piedecasas aceptó ponerse al frente de lo que constituyó una verdadera refundación de la Clyfer.

La institución estaba profundamente endeudada, tanto con proveedores como con los estados Nacional y Provincial, y también con la Municipalidad. La red de distribución de energía estaba colapsada, fruto de años y más años de falta de inversiones. La planta de pavimentación no funcionaba. El parque automotor era vetusto y mostraba un estado deplorable. El equipamiento era antiguo y estaba totalmente deteriorado. Y para colmo, las tarifas estaban congeladas, fruto de decisiones políticas seguramente acertadas si se pensaba en las grandes distribuidoras, pero totalmente perjudiciales para las pequeñas cooperativas como la de Rojas.

En ese contexto llegó el doctor Piedecasas. ¿Y qué decidió? ¿Ahorrar, recortar, achicar..? Nada de eso: resolvió invertir; y así fue como se pusieron en marcha obras muy importantes, como la red de fibra óptica, que insumió una inversión de alrededor de cinco millones de pesos; la construcción del barrio de 24 viviendas, lo cual significó reequipar la planta de pavimentación; la creación del sector Triple Play, con la incorporación de más personal y equipos destinados al crecimiento exponencial de los usuarios de internet, y a la vez brindar telefonía fija e instalar un canal propio de TV.

La incredulidad aún asombra a muchos. ¿Cómo, una entidad "fundida" decide invertir y en cuatro o cinco años concreta obras millonarias y sanea su economía?

La respuesta a esta pregunta no es simple. Pero vale destacar que hay personas de las que siempre podrá aprenderse algo, mientras hay otras que jamás aprenderán nada. Estas últimas jamás entenderán. Prisioneras de la lógica de cabotaje, de los argumentos de peluquería, de razonamientos basados en percepciones nacidas de la ficción antes que en diagnósticos originados en los datos duros de la realidad, puestas a decidir, lo harán en el sentido que nos ha condenado a años y más años de fracaso.

Las primeras, en cambio, no se guían por tales lógicas, o a lo mejor siguen otras más complejas. Pero más allá de interpretaciones, están los resultados, como el que la Clyfer puede exhibir hoy. Si la alternativa es especulación contra realidad, es mejor elegir la última opción. Y si de ver quién toma las decisiones se trata... bueno... ¿no convendría que fuera esta clase de gente la que llevara el mayor peso sobre sus espaldas?

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