La producción, un "temita menor" que sigue ninguneado...

Un indicador claro de cuáles son los ejes de preocupación de una comunidad es la atención que se le presta (o no) a la labor de determinadas áreas del ocasional gobierno municipal, y el "ninguneo" de que viene siendo objeto nada menos que la producción, desde hace ya demasiados años, es una de esas señales, por demás preocupante.

Este columnista no termina de decidirse sobre si es peor que los gobiernos ignoren la importancia de un área que debería ser la base sobre la cual edificar una gestión, o que la propia comunidad haga caso omiso a esa realidad y actúe como si nada pasara. Está claro que si un día cerrara el hospital, o no hubiera más recolección de residuos, habría reacciones enérgicas; pero desaparecida el área de producción, no pasa nada...

UN POCO DE HISTORIA

Esta realidad que se ha comentado tiene ya varios años, pero las cosas no siempre fueron así. Recuperada la democracia, en 1983, el radicalismo dedicó una atención importante al tema. Lo hizo según sus visiones, claro; privilegiando al sector primario de la economía antes que al desarrollo, y promoviendo la radicación de empresas cuyo beneficio para la localidad es más que dudoso. Pero lo hizo, generó aquello sobre lo cual hasta es posible discutir.

La última etapa de esa gestión, en manos de Gustavo Vignali, tuvo inclusive un perfil aperturista, ya que convocó a la Cámara de Comercio e Industria para que se hiciera cargo de la gestión en Producción. Lo hizo, obviamente, sabiendo que quien maneja los hilos de esa institución es Carlos Troilo, cuya filiación política no es precisamente al partido radical; pero eso permitió que fueran nombrados dos funcionarios, Héctor Pieters y Diego Masserano, para promover respectivamente a los sectores agropecuario e industrial. Un paso interesante, aunque lógicamente, también debatible.

Más tarde, la primera etapa del gobierno peronista que condujo Norberto "Chano" Aloé dio una orientación distinta al sector. En manos de Aldo Saia, el área productiva (ahora promovida a Secretaría) se ocupó de "aceitar" las relaciones con el gobierno provincial, con entidades financieras, e impulsar programas tendientes a dinamizar cualquier actividad, tanto las agrarias como las industriales e inclusive las de servicios. Es verdad que no hubo una orientación estratégica, sino más bien una acción "día a día", poco organizada; pero aquí también el gobierno, dentro de su visión del tema, le dedicó atención importante.

¿PRODUQUÉ..?

La situación cambió radicalmente en la segunda etapa del gobierno anterior, cuando Aloé comenzó a alejarse de la conducción del gobierno, en parte por su conocido problema de salud, pero también para ocupar una banca en la Legislatura bonaerense.

Saia partió junto con "Chano", provocando una vacante en el área productiva municipal que sólo sería cubierta mucho después, y fugazmente, por el empresario Miguel Lalli, en los inicios de la gestión vecinalista actual.

Aquella última etapa peronista jamás nombró un nuevo funcionario para ocupar la Secretaría, ni privilegió política productiva alguna, más allá de haberle pintado las palabras "y Producción" a la placa del despacho de Mariana Domenge, que era Directora de Políticas Sectoriales y estaba dedicada "a full" a aquello para lo que había sido incorporada al gobierno, que son los temas sociales.

Una vez en funciones Martín Caso, y luego del fugaz paso de Lalli por la Secretaría, el área volvió a quedar vacante, y lo que es más preocupante, también están ausentes las políticas destinadas a orientar el desarrollo productivo.

Es verdad que existe Alberto Cueto, una persona sobre la que, desde el gobierno, se encargan de aclarar que "no es el Secretario de Producción"; que no cuenta con presupuesto, ni infraestructura, ni un equipo de trabajo, todo lo cual es imprescindible si se tratara de poner en marcha políticas serias en ese sentido; y cuya función se limita a representar a la Municipalidad en algunos eventos, de tipo social o administrativo, sin poder de decisión alguno. Pobre papel.

DIME QUÉ PRIVILEGIAS...

Para una mirada relativamente entrenada en esto de observar la política y relacionarla con los efectos que produce su aplicación, las intenciones del gobierno actual son muy claras, y eso se hace evidente, entre otros datos, por su declarada política de seguridad.

No hace falta volver a demostrar, porque está archicomprobada, cuál es la relación que existe entre desocupación y delito. En Rojas no existen las fuentes de trabajo necesarias para el crecimiento y desarrollo de toda la comunidad, y es por eso que, sobre todo para la parte joven de la población, quedan dos salidas: irse, que es lo que hacen aquellos que tienen recursos; o sobrevivir como puedan, y esto incluye caminar muy cerca de la línea que los separa de la marginalidad, que es lo que muchos otros se ven obligados a hacer.

¿Cómo actúa el gobierno ante esta realidad? Proponiendo cámaras y más palos para la policía. No se les ocurre que nuestra juventud, toda, merece contención, capacitación, salidas laborales, ámbito propicio para la generación de emprendimientos propios, no... lo que sí se les ocurre es poner cámaras para identificarlos, patrulleros en condiciones para ir a buscarlos, y goma para "darles su merecido".

Mientras tanto, la sociedad no sólo no se rebela contra esto, sino que pide más represión. No hay muchos motivos para ser optimista.

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