La lluvia, el amateurismo y un torneo que terminaría en Navidad

Es cierto que contra las condiciones meteorológicas no se puede hacer nada. Si llueve mucho no se puede jugar, y si no se puede jugar, las competencias se atrasan. El almanaque se mueve pero el calendario de partidos no avanza, y entonces el torneo 6 Ligas ha comenzado a entrar en un terreno complicado en cuanto a las fechas.

La tercera edición de este campeonato comenzó el 29 de julio, con un organigrama que preveía 20 fechas (seis de la primera etapa clasificatoria, otras seis de la segunda y ocho de la ronda final), con lo cual se iba estirar hasta el 2 de diciembre, siempre y cuando no se disputara alguna jornada completa entre semana.

Es decir que el margen para culminarlo en una fecha razonable era casi nulo, porque con un par de postergaciones el torneo llegaría casi hasta la Navidad, un riesgo que no se habría corrido si se armaba de otra forma, con algunas jornadas menos, porque es sabido que cuando se trata de un certamen de fútbol, que se suspenda una fecha es muy probable porque se juega al aire libre. Sería muy raro que no llueva algún domingo en el transcurso de cuatro meses, con lo cual la estructura del certamen abría la posibilidad de retrasos que hicieran que se estire casi hasta fin de año.

El panorama actual indica que queda una fecha completa de la última ronda de zonas, que se jugará en esta semana, probablemente entre el jueves y el domingo, si el tiempo lo permite. Y que es muy probable que la URD disponga usar los próximos miércoles o jueves para recuperar algunos días perdidos y no estar comiendo el pan dulce mientras miramos partidos del 6 Ligas.

Se debería tener en cuenta que estamos hablando de ligas donde el fútbol es amateur, en las cuales los jugadores no viven del fútbol y donde cada uno tiene su trabajo para subsistir, con lo cual a algunos equipos se les complica para jugar en días que no sean los domingos.

Está bien que eventualmente se dispongan otros días pero hacerlo muy seguido en cierta forma desvirtúa el espíritu de una competencia que no es profesional. Nuestros futbolistas no se dedican sólo a patear la pelotita sino que deben levantarse temprano para subirse a un camión, para ir a la oficina, para pararse ocho horas seguidas al lado de una máquina o para hacer la tarea que sea.

Habrá que seguir acomodando cosas. Ya vamos por la tercera experiencia regional (la octava si le sumamos el anterior 4 Ligas) y hay varias cosas que siguen sin cerrar, con lo cual los clubes sufren perjuicios. Porque si hablamos de jugar un domingo o entre semana, también a la hora de recaudar se siente la diferencia entre los habituales días en que se debería jugar y los que terminan usándose para cumplir con el fixture...

Los clubes deberán involucrarse más en la toma de decisiones cuando se comience a armar el próximo campeonato, participando en las reuniones de la Unión Regional, consensuando ideas que sirvan al conjunto y no a una determinada entidad en particular, haciendo oír su voz ante el resto de las instituciones de la zona para evitar que al barco del 6 Ligas no le siga entrando agua. Porque entre las grietas y la lluvia, puede terminar hundiéndose...

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