El manejo prolijo de los números, una fortaleza del gobierno de Rojas

A diez meses de haberse producido el cambio de administración en la Municipalidad puede decirse que, entre las fortalezas del vecinalismo gobernante, está la prolijidad en el manejo de los números.

La tarea de un gobierno puede evaluarse en función de sus lineamientos generales, de sus políticas de promoción de determinados aspectos, o de desaliento a otros; pero cuando se pretende hilar más fino, poner la lupa sobre el funcionamiento de alguna área en particular, entonces empiezan a surgir las diferencias, ya que es inevitable que algunos funcionarios (o equipos de trabajo) produzcan mejores resultados que otros.

En ese sentido, varios datos objetivos permiten afirmar que el área de Hacienda, una de las más sensibles del gobierno ya que es la encargada nada menos que del manejo del dinero, es una de las que han aprobado el primer examen parcial.

Esta afirmación está basada en dos grupos de argumentos: uno, relativo, el de las declaraciones de los funcionarios sobre la "situación heredada" y el devenir del funcionamiento municipal; el otro, indiscutible, es el de los datos objetivos de la realidad.

Sobre la "situación heredada", un asunto que evidentemente depende mucho del color del cristal con que se mire, tanto cabe admitir que fue caótica, como que hubo una transición ordenada. El actual gobierno manifestó en reiteradas oportunidades haber asumido con un "rojo" de cinco millones, mientras funcionarios de la administración anterior evaluaron precisamente en esa cifra el dinero depositado en distintas cuentas bancarias.

Ambas miradas parecen tener algo de verdad. El dinero, según surge de las versiones más confiables, habría estado, efectivamente, depositado en cuentas municipales; pero se trataría de fondos afectados a destinos específicos, por lo que no habrían podido utilizarse para los gastos corrientes, entre ellos el pago a proveedores, una deuda de unos cinco millones que, según las mismas versiones, también es real.

Pero lo más importante surge del segundo de los puntos nombrados: los datos objetivos de la realidad.

Es indiscutible que a diez meses de haber asumido, el gobierno vecinalista continúa prestando todos los servicios y pagando los sueldos, y esto no es poco. Es una verdad comprobable que los ingresos municipales se vieron afectados por una reducción importante en la coparticipación, de la que los funcionarios rojenses tomaron conocimiento después de haber confeccionado el presupuesto.

También es una verdad incontrastable que los sueldos se han pagado en tiempo y forma (excepción hecha de un retroactivo cuyo cumplimiento fue acordado con los trabajadores). Muchos municipios no lo lograron, pero Rojas sí. Además, y en el mismo sentido de este razonamiento, es imposible obviar que los municipales de nuestro distrito tienen un sueldo básico no inferior al mínimo, vital y móvil que fija el Consejo del Salario a nivel nacional, algo que no muchos distritos pueden exhibir y que constituye una carga muy pesada para las arcas comunales.

Como "frutilla del postre" hay que considerar también que, como dificultad adicional para quienes manejan su economía, el Municipio ha visto crecer su planta de personal, una decisión evidentemente tomada por otras áreas del gobierno cuya eficiencia en el cumplimiento de sus funciones es muy inferior a la de Hacienda (si no de sentido contrario).

Los municipios modernos, los que mejor funcionan, apelan a la capacitación del personal existente y no a la incorporación de nuevas personas. De esa manera logran brindar mejores servicios, y a la vez optimizar el uso de los recursos.

No parece ser ésa la voluntad del gobierno vecinalista de Rojas, pero aún en ese marco desfavorable, sumado a todo lo dicho anteriormente, el equipo económico municipal ha sabido manejarse adecuadamente, garantizando la prestación de los servicios, el pago a acreedores y los sueldos al personal. No es poco.

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