Rojas, una ciudad donde el ímpetu social desnuda la falta de políticas públicas activas

A propósito de la Feria del Libro, cuya tercera edición está desarrollándose por estos días, cabe reflexionar sobre el rol que la iniciativa de muchas instituciones viene cumpliendo en relación con el desarrollo de la ciudad, y en contrapartida, la ausencia de políticas públicas que caminen en el mismo sentido.

Esa muestra exige muchísimo trabajo para su organización y realización, y es de destacar que no ha sido una iniciativa de ninguna de nuestras instituciones tradicionales; por el contrario, fueron las bibliotecarias escolares las que, junto con el Centro de Investigaciones Educativas, dieron el puntapié inicial para un evento que, es necesario señalar, ofrece numerosísimas expresiones artísticas e intelectuales, la visita de figuras reconocidas a nivel nacional e internacional, actividades paralelas en una decena de sedes, y mucho, mucho más.

La Municipalidad forma parte, por supuesto; así como se ha sumado a innumerables iniciativas ajenas, siempre "respondiendo", y jamás teniendo una iniciativa, adoptando lo que podría llamarse una "política activa".

La preocupación municipal, a diez meses de la asunción del nuevo gobierno, podría clasificarse en dos grandes grupos: 1- Recaudar; y 2- promover aquello que debería evitarse, que es la emigración.

En cuanto al primer punto, cualquiera puede recordar que una de las primeras medidas adoptadas por este gobierno, a días de asumir, fue multiplicar por tres el costo de la colonia de vacaciones; y también es revelador, por su magnitud, el autodenominado "fútbol solidario", una operatoria que consiste en que el gobierno municipal sale a competir con el resto de las instituciones por fechas y público, más allá de que el fin sea loable.

Está claro que no resulta fácil oponerse a una iniciativa destinada a que el hospital tenga una guardia nueva; pero tan evidente como eso es que el resto de las instituciones también hace cosas útiles, en beneficio de la comunidad, y lo hace sin percibir sueldos estatales y debiendo competir, como se ha dicho, por fechas y concurrencia con quienes tienen la obligación de ofrecer hospitales en condiciones sin ningún tipo de aporte extra.

Sobre lo segundo, cabe poner la mirada sobre lo que el gobierno municipal hace en torno de la educación superior: beca a quienes se van a estudiar afuera, que en su gran mayoría no volverán, mientras pretendió arancelar los estudios de quienes los realizarían en Rojas, con la perspectiva de continuar su vida en la ciudad. (Esto último no fue logrado porque lo evitó el HCD, pero se hizo todo lo posible).

También puede recordarse, en este segundo aspecto, de qué manera el gobierno se ocupó de ofrecerle a muchos rojenses puestos de trabajo... en otra ciudad. Para esto (como para todo) armó un acto, y en él se dijo que "en Salto no hay viviendas para alquilar, lo cual garantiza que los trabajadores seguirán viviendo en Rojas y gastando aquí millones de pesos". Un argumento que da para preguntarse seriamente si nos están cargando. "Abriendo el paragüas", dirían las abuelas... (Este tema será ampliado en futuras notas).

Rojas cuenta con muchas instituciones activas, con empresarios inquietos, con gente con ideas y con recursos económicos. Pero falta la cabeza que organice, coordine los esfuerzos y los guíe por un camino que lleve al desarrollo.

Esta ciudad no tiene la masa crítica, en cuanto a cantidad de población, que haga viable casi ninguna actividad económica. Es necesario evitar la emigración, y también fomentar la inmigración, apuntando a que crezca su población y se diversifique su sistema productivo, en un círculo virtuoso.

Los esfuerzos que pueda realizar el TAFS, la Agrupación Coral, los organizadores de la Feria del Libro, e inclusive entidades como la Clyfer o empresarios como Oscar Salez, entre muchos otros, son extraordinariamente útiles, pero anárquicos. No responden a plan alguno, y por ende, podrían obtenerse resultados globales positivos únicamente por casualidad, que como dijo uno de nuestros coterráneos más famosos, Ernesto Sabato, es un barbarismo, por "causalidad".

Resumiendo: mientras la gran cantidad de energía que la sociedad de Rojas destina a los más variados fines no encuentre algo que la oriente, a toda en el mismo sentido, gran parte de su efectividad se perderá. Esa cabeza orientadora debería ser la Municipalidad, pero para ello es necesario que sus funcionarios adviertan que están en el lugar que ocupan para mucho más que aportar los fuegos artificiales cada vez que alguien organiza algo.

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