El verde césped...

" -No hay nada que hacer —dijo—. El tipo no quiere. - ¿Quién no quiere? —salió de su abstracción el Colorado—. ¿Qué no quiere? - El canchero. No nos quiere dejar entrar a la cancha. - Pero... Si tenemos el permiso del Presidente ¿Por qué no quiere? - Porque dice que le vamos a arruinar el césped. Que está impecable. Que ayer llovió y abajo está un poco blando...” (fragmento de un cuento del Negro Fontanarrosa”)



*****

Da gusto entrar a la cancha de Juventud, un club humilde, de barrio, donde hacer cada pequeña obra significa un gran esfuerzo, como ocurre en otras instituciones de nuestra ciudad que, con menores o mayores limitaciones, deben extremar la imaginación para generar los recursos para mejorar las instalaciones, adquirir elementos, comprar indumentaria y todos los etcétera que se puedan incluir en el presupuesto de una entidad deportiva.

Hablamos de la institución albirroja de la misma forma en que podemos hacerlo de El Huracán, que ha invertido mucho en su campo de juego, o Argentino y Newbery, los clásicos rivales que han sembrado kilos y más kilos de semillas para contar con un escenario donde la pelota se desplace como debe ser. Carabelas también tiene su “alfombra” verde y al único que le falta ponerse a la par del resto en este rubro es a Boca, que seguramente tiene en carpeta ocuparse del tema mientras sigue mejorando su estadio con tribunas y mejoras en los vestuarios, entre otras obras.

Ayer en el reducto de la “Juve”, luego de más de cien milímetros de lluvia, y en una medida similar el sábado en Barrio Progreso, los futboleros rojenses pudieron comprobar que esta realidad de los campos de juego dista años luz de épocas no tan lejanas y que los clubes han decidido volcar recursos a mejorar lo primero en que se debe pensar: el terreno donde se desarrolla el espectáculo, porque si no hay buen piso, no se puede pedir que los equipos jueguen lindo.

En otro momento hubiera sido imposible concretar los partidos y con menos agua caída la suspensión habría sido automática, porque hace algunos años ni siquiera había necesidad de ir a ver las canchas después de un chaparrón ya que se sabía que un poco de lluvia significaba suspensión.

Llovió mucho pero se pudo cumplir con el show del fútbol, siendo los dos partidos de la víspera los únicos que se disputaron del nutrido programa dispuesto por la Unión Regional, un detalle que no es menor y que deja en claro que, con algunas excepciones en cada ciudad (Social en Ascensión y Defensores en Salto son algunas), la gran mayoría de nuestras canchas es de lo mejor de la zona, sin nada que envidiarle ni siquiera a los clubes que compiten en torneos de A.F.A.

Es, sin dudas, un paso adelante para mejorar la calidad de los espectáculos, que precisan del público, de los dirigentes, de los cuerpos técnicos, de los futbolistas y de canchas como las que Rojas puede lucir orgullosamente en esta época.

Gear SA

Clyfer