La ex BARF, un problema que hay que solucionar como sea

En 2013, es decir, dentro de pocos meses, se cumplirán diez años desde el último intento para que la ex fundición BARF dejara de ser un basural en el que proliferan las alimañas (y donde hasta fue cometido un homicidio), para convertirse nuevamente en un predio útil.

Para ese momento, cuando apareció un inversor dispuesto a poner dinero con el que pagar las demandas y las deudas, el lugar ya estaba abandonado, aunque todavía no en las condiciones deplorables en que hoy se encuentra.

La ex BARF enfrenta un juicio laboral, y también mantiene deudas importantes con el fisco. El segundo punto parece más sencillo de solucionar que el primero, ya que ni los ex trabajadores ni los abogados que los patrocinan estuvieron dispuestos a aceptar una propueta que, muy probablemente, habría terminado beneficiando a todos, comunidad de Rojas incluida.

A lo largo de 2003 hubo una larga negociación que incluyó a los empresarios (los Castrilli: Luis, ya fallecido; y su hijo Darío), la Unión Obrera Metalúrgica cuyo delegado local era Luis Ojeda, y obviamente los abogados de parte. Las conversaciones no llegaron a buen puerto, y se perdió una buena oportunidad de solucionar este conflicto que mantiene al predio de la antigua fundición en ruinas.

Hoy, más allá de algunas vanas expresiones de deseos, una que otra declaración emanada del Concejo Deliberante, y especulaciones más cercanas al delirio que a la realidad, no se vislumbra ninguna posibilidad concreta de que la vieja BARF vuelva a convertirse en un espacio productivo, del tipo que fuere.

¿No será hora de empezar a mirar el asunto desde el lado exactamente opuesto? La experiencia de considerarlo un conflicto al que encontrarle solución no ha dado resultados; está a la vista. Y esto a Rojas no le resultó gratuito: ha tenido un foco infeccioso gigante en plena planta urbana, que además sirvió de guarida para delitos de todo tipo, lo cual hizo eclosión con el homicidio de Jordán Santiago, perpetrado un año atrás en ese lugar.

Actuando de manera opuesta, por ejemplo, promoviendo su expropiación, quizás estaríamos más cerca de cubrir aunque sea una parte de las expectativas de los ex empleados, y también sus propietarios saldrían ganando, ya que algo, por poco que sea, siempre es más que nada.

La ex BARF abandonada durante tantos años es un pecado que los rojenses debemos dejar de cometer. Se trata de un predio maravillosamente ubicado, con salida al pavimento, acceso a una ruta provincial a pocos cientos de metros, con electricidad, agua corriente, gas natural... y una edificación muy deteriorada, pero existente aún.

El tiempo transcurrido indica claramente que por los caminos emprendidos no se llega a ninguna parte. Es necesario empezar a recorrer otros...

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