Lo que los clubes quieran...

En sus primeras declaraciones a un medio de prensa local, el nuevo presidente de la Liga de Fútbol de Rojas, Hugo de Antoni, se ha encargado de resaltar que en 2013 se jugará donde los clubes quieran.

La expresión del dirigente es, más allá de sonar lógica, un buen punto de partida para su gestión, que ha comenzado hace apenas una semana y debe llevar esa impronta, la de respetar a rajatabla lo que los representantes de las instituciones afiliadas deseen hacer, más allá de emitir, como corresponde, su opinión personal y la de sus compañeros de mesa directiva en cada tema que deba tratarse.

Un secreto a voces es que en estos últimos tiempos, más de un directivo de las entidades que nuclea la LDF han mostrado disconformidad con algunas determinaciones, aunque a la hora de plasmarlas en las reuniones, pocas veces han llegado a expresarlas con contundencia. Ha habido excepciones, es cierto, pero siempre ha quedado la sensación que lo que se dice afuera no siempre llega con la misma fuerza al seno liguista, cuando debería ser el ámbito para exponer cada una de las inquietudes, quejas y sugerencias para, entre todos, tomar las mejores decisiones.

La Liga de Fútbol de Rojas es pequeña, con sólo siete clubes afiliados, y por reglamento del Consejo Federal, no dispone de la autonomía para jugar sus propios certámenes, como le ocurre a muchas vecinas, con las excepciones de Pergamino y Junín. La primera formó durante varios años una alianza con los nuestros, Colón y Salto, y decidió armar su propio certamen cuando se produjo el cisma que le cambió el rumbo a esas ligas, que decidieron armar otra unión regional, esta vez con Junín como epicentro, porque, aunque algunos no quieran reconocerlo, la Liga del Oeste es la que marca el rumbo en estas épocas del fútbol regional.

De Antoni y quienes lo acompañan, todos con vasta experiencia como sus vicepresidentes, Miguel Mazzucco y Eduardo Alcobé, afrontan la difícil tarea de encontrar el rumbo, que bien puede ser seguir en la actual URD, con algunos cambios en su estructura y forma de torneo que son indispensables, intentar retornar a la antigua alianza o tentar a alguno de los vecinos a darle forma a una nueva estructura.

Y no todo pasa por lo que sucede los domingos porque el fútbol se nutre de sus divisiones juveniles, que en este 2012 no están teniendo un nivel de competencia superador. Los chicos de inferiores juegan a nivel local y ahora ha surgido la chance de medirse con sus pares de Chacabuco, pero es fundamental seguir tirando ideas, charlando con otras ligas, buscándole la vuelta para que los certámenes del “semillero” sean más atractivos y que los chicos no terminen de aburrirse y dejando el deporte, un riesgo que, sin ser demasiado pesimistas, puede suceder cuando en un año hay unos pocos sábados entretenidos y muchas jornadas donde salir a la cancha es solamente para saber hasta dónde puede llegar una goleada, que sufren tanto los que son superiores, porque les sirve de casi nada ese tipo de partidos, como para los pibes que se ven ampliamente superados por el rival, para quienes también es difícil encontrar motivación para calzarse los botines.

Los clubes deberían reunirse más seguido, no solamente los lunes en la Liga, para comenzar a analizar qué quieren, cuáles son sus objetivos de mínima y máxima, defendiendo los colores de sus respectivas camisetas pero entendiendo que unos no pueden existir sin los otros, que el disenso puede transformarse en consenso si hay diálogo fluido, y que, como ha manifestado el propio presidente liguista, los clubes son los que deciden. Son siete votos que cada entidad debe hacer valer, analizando y fundamentando sus determinaciones, jerarquizando ese poder de decisión que les otorga estar afiliados a la LDF, de la cual son sus dueños.

Para que así, entre todos, de una vez por todas se encauce el rumbo, con un proyecto a largo plazo que sirva para afirmar la competencia interna – que es muy interesante y tiene masivo respaldo de los aficionados – y encontrar la mejor forma de participación en otros torneos a nivel regional.

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