Rojenses de oro

En momentos donde el espíritu y competencia olímpica han alcanzado su punto más alto al concluir los Juegos de Londres, dos rojenses han inscripto su nombre en una competencia del más alto nivel, cosechando lo que bien podría considerarse de un relieve similar a lo ocurrido en el país europeo.

Ante todo se debe aclarar que el taekwon-do se encuentra dividido en dos grandes ramas: WTF y la ITF.

La primera tiene reconocimiento del Comité Olímpico Internacional y por eso está incluída en los Juegos, cobrando relevancia para los argentinos con la medalla de oro lograda por el correntino Crismanich, que ganó su categoría y subió a lo más alto del podio en la capital inglesa, dándole a la delegación nacional la mayor alegría en un certamen que, como es tradicional, no suele entregar muchas preseas para los argentinos.

La segunda, la ITF, no tiene aval del COI, por esas cuestiones de política deportiva que merecerían muchas páginas para tratar de entender, y por eso no es la que va los Juegos Olímpicos, del mismo modo que otros deportes populares, como el rugby, tampoco están en el programa de este certamen.

Por ello, el Campeonato Mundial es la máxima cita del taekwon-do ITF, en el cual se enmarcan las dos escuelas que funcionan en nuestra ciudad, que han ido incrementando su cantidad de adeptos, al punto que son varios centenares los rojenses que lo practican en la actualidad, encontrando en este arte marcial una forma de mejorar la forma física, encontrar el equilibrio emocional y retemplar el espíritu a partir del respeto a las reglas.

En Ottawa, Canadá, se realizó una nueva edición del Mundial, que tiene lugar cada dos años y que, como ocurrió en Corea del Sur en 2010, en esta ocasión volvió a contar con dos representantes de la Escuela Regional de Taekwon-do, que tuvo a su sabonim (instructor mayor) Federico Teyssandier y a una de sus alumnas, Sabrina Mai, como parte de la delegación argentina.

Y el resultado fue óptimo, dejando ambos muy bien alto el prestigio de la institución que representan y el nombre de Rojas en lo más encumbrado del podio. Federico y Sabrina lograron sendas medallas de oro, algo que debe ser motivo de orgullo para todos los rojenses, porque ser campeón del mundo no es fruto de la casualidad sino de la constancia y el esfuerzo que ambos vienen realizando desde hace mucho tiempo.

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