Rojas: ¿Un municipio "a la catamarqueña"?

Hace años, un ex Ministro de Economía de triste recuerdo puso sobre el tapete el concepto de "provincias inviables". Se refería a aquellas que, incapaces de generar por sí mismas los recursos necesarios para sostener económicamente a su población, requieren el apoyo permanente del gobierno central del país.

Claro, se trata de lugares remotos, con su suelo árido, su clima inhóspito para cualquier tipo de cultivo, enclavados en geografías generalmente montañosas, alejados de los grandes centros de la economía nacional, aislados, sin energía...

En esos lugares es natural que el empleo público crezca incesantemente, ya que no existen muchos otros medios para que sus habitantes se ganen la vida, por lo menos según la concepción del ex Ministro. Y Catamarca es quizás el ejemplo más evidente de tal situación, con porcentajes comentados en todos los ámbitos, que constituyen récords planetarios.

Está claro que Rojas no es Catamarca. Tiene recursos naturales, energía, comunicaciones, carretaras, proximidad a los grandes centros... y sin embargo el empleo público, o municipal para ser más precisos, ha venido creciendo sin pausas mientras el del sector privado se ha mantenido estable, o bien ha respondido a estímulos externos que nada tienen que ver con las políticas locales.

El último censo, realizado en el año 2010, reveló que en el distrito de Rojas viven 22.429 personas(1). Ese mismo año terminaba con la Municipalidad empleando a 632 trabajadores, de los cuales 505 eran de planta permanente y 127 contratados transitoriamente.

Una sencilla cuenta permite apreciar que en ese momento, un año atrás, en Rojas había un empleado municipal cada treinta y cinco habitantes o, para utilizar las variables técnicas correctas, el número era de 28 trabajadores por cada mil habitantes.

Los datos oficiales del Ministerio de Economía de la Nación señalan que ese parámetro, a nivel país, ha venido manteniéndose estable por lo menos desde el año 1994, y ronda los 10 municipales por cada 1000 habitantes. Esto significa que Rojas prácticamente triplica ese promedio, lo cual en parte sirve para explicar por qué los salarios escapan apenas de la miseria, y a la vez, el gobierno local no cuenta con recursos para implementar política activa alguna.

Hay que tener en cuenta que Rojas es un caso muy particular: como la población se mantiene prácticamente estable desde hace sesenta años, basta con ver la evolución del empleo municipal para entender el fenómeno. Y los números indican que hace diez años, en 2002 (administración Vignali), la Municipalidad tenía 491 empleados (407 permanentes y 84 transitorios). De allí a los 632 actuales, surge que el crecimiento del empleo municipal en la última década fue de más del 28 por ciento. Uno de los "picos" de crecimiento se dio en 2004 (administración Aloé), cuando la cantidad total de empleados llegó a 555 (430 permanentes, 125 transitorios).

LA SOLUCION: CREAR TRABAJO GENUINO

No hace falta un gran trabajo intelectual para advertir que el "catamarqueñismo" se revierte creando empleo genuino, y que para ello hace falta inversión.

Muchos, interesadamente o por ignorancia, aún continúan añorando esa gran fábrica foránea que venga a solucionarnos mágicamente los problemas. Sin embargo, está muy claro que Rojas está en condiciones de resolver su situación sin ayuda externa.

En un reportaje publicado en El Portal hace algunas semanas, el presidente de la Rural de nuestra ciudad, Alberto Perassolo (h), informaba que "de Rojas se van anualmente cien millones de dólares solamente en concepto de retenciones". Esto es, unos 460 millones de pesos al tipo de cambio actual. Tal declaración es sumamente reveladora, porque si esos 460 millones son "solamente de retenciones", es porque no superan el 35 por ciento de lo que se genera; o bien, dicho más claramente: si se van 460 millones de pesos por retenciones, es porque hay por lo menos 854 millones que NO se van...

Es verdad que de esa suma salen los gastos para la cosecha siguiente, el pago de compromisos financieros, inversiones de todo tipo, y lo que cada uno de los 550 productores rojenses(2) necesita para vivir. Pero es evidente que por encima de todo eso quedan recursos considerables, lo que técnicamente se denomina "renta", una parte de la cual debería ser captada por el gobierno local para ser destinada al desarrollo entendido como generación de actividad productiva que genere trabajo, y más renta.

Obviamente no se está hablando aquí de impuestos, ni de expropiaciones, ni de confiscaciones de ningún tipo. Por el contrario: lo que debería hacerse es generar con seriedad emprendimientos productivos rentables, que resulten atractivos para los productores, decidiéndolos así a invertir en ellos con ventajas comparativas y económicas respecto de sus mecanismos habituales de colocación de dinero.

La Municipalidad también se vería beneficiada, en su funcionamiento y en su economía. El nuevo sistema productivo absorbería a muchos de sus actuales trabajadores, que percibirían salarios mejores, y el gobierno tendría así las manos libres para profesionalizar a una planta de personal más pequeña, con lo cual también mejoraría la situación salarial y podría prestar servicios de calidad superior.

Lamentablemente, la "política" mal entendida cuela su cizaña, y entonces vemos cómo apenas cambia algo en nuestra ciudad: los carteles de publicidad, hace diez años, eran rojos; hace cinco, celestes; y hoy, anaranjados. Muy poco más que eso...


REFERENCIAS:

(1) Resultados informados oportunamente por la Jefatura de Inspección Distrital de Rojas (que coordinó la tarea censal). Los datos publicados posteriormente por el INDEC son ligeramente distintos, pero se ha confiado en el trabajo realizado a nivel local.

(2) El dato corresponde al Censo Agropecuario 2004. Este estudio se realiza cada cuatro años, pero en 2008 no se hizo a raíz del conflicto que el sector mantuvo con el gobierno. Dada la tendencia general, lo que cabría esperar es una disminución en la cantidad.

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