Esos hermosos “déjà vu” que nos entrega el deporte...

Déjà vu es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Este término fue acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac (1851-1917) en su libro "El futuro de las ciencias psíquicas".

Como en la conocida película donde Denzel Washington tiene el papel principal, el deporte suele introducirnos, de vez en cuando, en situaciones que nos resultan familiares y que son extremadamente placenteras para quienes amamos cualquier tipo de disciplina desde el rol de periodistas, público, dirigentes o protagonistas.

No hace mucho, en el bienio 2005-2006, el Club Sportivo vivía su momento de mayor gloria desde que participa en las competencias de la Asociación Pergaminense de Básquetbol, al conseguir dos títulos en ese certamen, con un corolario dorado en el Provincial de Clubes del cual el tricolor fue campeón, consiguiendo el ascenso a la Liga Nacional B.

Lejos de creer que una vuelta olímpica es el único objetivo al cual debe apuntar una institución, donde es prioritaria la construcción de una base sólida a través de la tarea en las divisiones formativas, también es cierto que la euforia y el entusiasmo de todos cobra fuerza cuando se juegan instancias finales, que son esos momentos incomparables del cual disfrutan –y sufren– todos los que forman parte de un espectáculo deportivo.

Desde este lunes, siguiendo el viernes venidero y probablemente en un tercer partido si fuera necesario, la escuadra superior de la entidad rojense volverá a estar en una instancia decisiva, merecida por la tarea realizada por un equipo que ha amalgamado la experiencia de los refuerzos con el importante aporte de los jugadores de nuestra ciudad, cada uno en mayor o menor medida pero todos tirando parejo para alcanzar el objetivo.

Sportivo se encontrará con Argentino, que lo venció en aquella primera fecha de la etapa clasificatoria, cuando todavía no jugaban los juninense Asán y Paolín, en dos –o tres– duelos que prometen ser atrapantes y que dará al que se imponga la chance de estar en la finalísima del año, siempre y cuando quien gane el “Apertura” no se quede también con el “Clausura”.

Ahora con el básquetbol, algunos años antes con esa maravillosa experiencia que fue Liga Nacional de Voleibol con Rojas Scholem, en el reducto de Alem y Paso se han vivido momentos inolvidables, y de ahí que en vísperas de una instancia como la que afrontará el plantel dirigido por Raúl Belcuore, es inevitable traer a la memoria esos días de gloria deportiva que pusieron a nuestra ciudad en lo más alto de la región y del país.

La experiencia del déjà vu suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad, parece ser muy común. En estudios formales, el 60% o más de la población afirma haberla experimentado al menos una vez.

Sin dudas resulta familiar ver a un equipo de Sportivo en una instancia final, no solamente ahora con la primera sino muchas veces con las formaciones menores que vienen ganando títulos muy seguido, producto del muy buen trabajo que se realiza en las categorías de base del club, cuyos dirigentes saben que sin cimientos, no hay posibilidad de hacer crecer la estructura.

Es reconfortante ese “volver a vivir”, sentir cosas muy parecidas a hechos que se produjeron y generaron emociones como las que seguramente volverán a ser palpables en esta ocasión.

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