El valor de los recursos genuinos...

El fútbol de Rojas acaba de vivir otro domingo que debe enmarcarse en el recuerdo. Por la fiesta que hubo en el estadio del Club El Huracán, por la gran concurrencia de espectadores de ambos finalistas y de todas las instituciones, por la ausencia casi total de hechos negativos (excepto una bomba de estruendo arrojada a la cancha por la parcialidad rojinegra que obligó al árbitro a detener el juego unos instantes), por haber visto un partido donde los protagonistas pusieron todo y porque la entidad aurinegra volvió a quedarse con el título de campeón, un dato que va mucho más allá de estadístico para transformarse en el espejo en el cual debe mirarse el resto.

El “Globo” no es en lo económico de los clubes más poderosos de la zona, sus directivos hacen todo a pulmón y con el incondicional apoyo de sus aficionados, lo cual deja en claro que no siempre tener un buen equipo es cuestión de dinero. Se puede ser campeón trayendo muchos refuerzos, es cierto, pero la base de todo proyecto que apunte a tener continuidad está en el trabajo de las divisiones formativas y en mantener un proyecto a capa y espada, sin importar los momentos de malos resultados.

El Huracán había conseguido solamente tres campeonatos en su historia hasta el 2007, con varias temporadas andando por el fondo de la tabla, pero a partir de ese momento logró armar un grupo humano muy sólido que, sumado a la indudable calidad de sus integrantes, ha provocado una explosión sostenida de alegrías en sus simpatizantes. Cuatro títulos locales y un interligas han sido la “renta” que le dado al club de Barrio Belgrano el haber apostado a sus jugadores.

Por las venas del uno al dieciséis corre sangre huracanense, son todos producto de la cantera de la institución. Algunos con una clase exquisita y otros más batalladores, se han amalgamado para llenar de títulos al club. Y en este 2012 rompieron esa racha que decía que los años pares no eran para el equipo de Fachile: 2007, 2009, 2011 y... 2012 también, aunque esto tenga mucho más que ver con los cabuleros que con la realidad, la cual ha ratificado que El Huracán es el “dueño” del fútbol superior de nuestra liga (incluído el sub 23, donde también se coronó).

Y cuando hablamos de un espejo en el cual otros deben mirar, nos referimos precisamente a eso, a darle valor a lo propio, línea que, sin haber llegado tan alto, han seguido otros. Newbery terminó el año con técnico nacido en su cantera y muchos jugadores propios y Argentino estuvo a un paso de la final con varios jóvenes de la entidad, claro ejemplo de que es necesario, y prioritario, ponerle muchas fichas a los futbolistas propios. Claro que a veces es necesario reforzarse pero utilizando esto como un recurso momentáneo y no como política deportiva institucional.

Y aunque falte bastante y quede aún el 6 Ligas por delante, no está mal empezar a pensar en lograr una proyección de la escuadra campeona en otro nivel, un poco para medirse con otros rivales y también como premio a un plantel muy rico por donde se lo mire. Hace bastante que Rojas no participa en un Argentino “C” y no estaría mal sentarse a la mesa para discutir esta posibilidad, buscando el apoyo del gobierno municipal y empresas locales, y por qué no una comunión entre todos los clubes, en esta ocasión pensando en darle una mano a El Huracán para que pueda probar suerte más arriba pero sabiendo que más adelante puede ser otro el que represente a nuestro fútbol.

Este bien podría ser un tema para no dejar de lado en los meses que faltan hasta la próxima edición del campeonato que organiza el Consejo Federal... ahora es tiempo de alegría para la familia aurinegra, que vuelve a disfrutar de una vuelta olímpica que bien merecida tiene...

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