¿Soplan en la política local nuevos vientos, capaces de arrollar la lógica perversa que nos hunde?

A falta de denominación más precisa en el idioma castellano, llamamos "política local" a un conjunto de buenas intenciones sepultadas por toneladas de obstáculos interpuestos intencionadamente, cuyo funcionamiento obedece a una lógica perversa: si soy opositor, trataré de complicarle la vida en todo lo que pueda al oficialismo para mejorar mis posibilidades electorales; y si lo hago bien, truncando toda iniciativa saludable, ganaré las próximas elecciones; aunque claro, deberé transitar mi futura gestión agobiado por impedimentos similares a los que interpongo ahora.

Esa lógica dificulta enormemente, si no impide, el desarrollo de las iniciativas que Rojas necesita como el aire para superar su estancamiento. Y no importa cuál sea el circunstancial oficialismo, o la oposición: todos tenemos inquietudes, buenos proyectos, entusiasmo, energía para actuar... pero puestos a llevar todas esas hermosas ideas a la práctica, nos encontraremos con los obstáculos ya citados. O bien poniéndolos, si el que intenta hacer algo es el de enfrente.

Por estos días tuvimos un ejemplo de los carriles por los que discurre la "política local", y fue el entredicho suscitado en torno de una tarjeta que el Jefe de Gabinete, Mario Yemes, habría entregado a algunas personas en otros distritos, atribuyéndose el cargo de "Intendente interino".

Tal entredicho no fue reflejado en El Portal, toda vez que carece de importancia en el marco de la marcha de la política real. Concretamente, no se entiende qué ventaja podría sacar Yemes colocando ese cargo (inexistente) en una tarjeta, que no hubiera podido obtener exhibiendo su verdadero puesto, el de Jefe de Gabinete. Amén de que si Martín Caso dejara circunstancialmente su lugar por cualquier motivo, y dado que Jorge Vaio, quien ocupaba el primer lugar en la lista de concejales, renunció, sería efectivamente Yemes quien podría reemplazarlo, ya que es concejal en uso de licencia y estaba segundo en esa nómina.

Pero más allá de esa discusión en la que no se pretende ingresar, lo que sobrevuela es la omnipresente lógica perversa de la "política local". Porque lo de Yemes fue una acción incorrecta, posiblemente más ingenua que dolosa, pero la reacción de la oposición en el Concejo Deliberante fue la previsible, lamentablemente: no hubo una consulta al funcionario para que diera explicaciones, ni tampoco lo que hubiera correspondido, la radicación de una denuncia. Hubo un proyecto dirigido al propio deliberativo, que como es ya costumbre, llegó a los medios antes que a la propia Secretaría del HCD. Puro circo mediático.

¿NUEVOS VIENTOS? POR LO MENOS, UNA BRISA...

Sin ser demasiado optimista en lo que hace a la desarticulación de la lógica perversa de la "política local", hoy pueden advertirse algunas señales alentadoras, de distintas características pero todas apuntando a una cierta renovación positiva, en las estructuras partidarias rojenses.

Por la proximidad de su presentación, hoy esta nota abordará la que tiene que ver con la Unión Cívica Radical, con la necesaria aclaración de que lo que está ocurriendo en otros espacios quedará para futuras publicaciones.

Lo de la UCR no es un dato menor: su próximo presidente será el ingeniero Daniel Boyeras, y en el resto de la directiva, junto a gente con experiencia, hay también personas nuevas, jóvenes, conocidas por haber demostrado en otros ámbitos inquietudes propias de quien quiere que Rojas progrese, superando el funcionamiento tradicional del sistema político local (parecido al de un perro que intenta morderse su propia cola).

Boyeras ha sido funcionario municipal, también concejal, presidente del HCD, y ha ocupado anteriormente cargos partidarios. Pero además tiene en su haber otro tipo de acciones, políticas pero no partidarias, como por ejemplo haber sido fundador de la Asociación para el Desarrollo Universitario, o haber actuado innumerables veces como evaluador en ferias de ciencias; por dar sólo un par de ejemplos.

La llegada de Boyeras a la conducción de uno de los principales espacios políticos locales se suma a otros indicios alentadores. Habrá que ver hasta qué punto logra desprenderse de la lógica perversa de la "política local", pero hay algo de lo que podemos estar totalmente seguros: lo intentará; y eso ya es un paso gigante hacia el futuro que queremos.

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