Clyfer + Municipalidad: Una vieja receta exitosa que parece revivir

La vinculación entre la Municipalidad y la Cooperativa de Luz y Fuerza Eléctrica no es nada extraño para los rojenses. El viejo "consorcio", conformado a poco de nacer la Clyfer, y que tan buenos resultados diera hace más de sesenta años, parece hoy empezar a revivir, cuando desde ambos ámbitos, con mucha cautela como corresponde en estos casos, comienzan a darse pasos en ese sentido.

Los antecedentes: La historia relata que en 1942, con el auspicio del Dr. Vicente Solano Lima, Ministro de Gobierno, se iniciaron las gestiones ante el Comisionado Municipal, Dr. Fulgencio Baguear, con el fin de lograr que la Municipalidad se asociara a la cooperativa, constituyendo un consorcio del tipo existente ya en otras localidades del país. La ley 4742 se oponía expresamente a ese tipo de asociación, por lo que las gestiones no avanzaron; pero el 1 de Junio de 1944, la Intervención Federal dictó el Decreto N 8173, por el que se derogaba la ley 4742 y se reglamentaban los servicios eléctricos en la Provincia.

Reiniciada la tramitación con el apoyo activo del Comisionado Municipal, Dr. Luis Alberto Pereira, el 30 de Noviembre de 1944 es dictado el Decreto N 342, ampliado y reglamentado por el Decreto N 350, del 21-12-44, por los que se constituye un Consorcio entre la Municipalidad de Rojas y la Cooperativa de Electricidad. Ambos decretos fueron aceptados por el Consejo de Administración en fecha 22 de Diciembre de 1944 y ratificados por asamblea general de socios, el 20 de febrero de 1945.

Este mecanismo legal tuvo su correlato en la práctica, y significó muchísima obra pública para la ciudad. No sólo iluminación, sino también cordón cuneta, pavimento, y hasta barrios enteros.

Con el correr de los años, las crisis dificultaron y llegaron a impedir, directamente, las obras públicas, mientras la relación entre ambas entidades se "enfriaba", no por cuestiones económicas ni sociales, sino de orden político.

La década de los '90 significó el golpe de gracia, ya que en el país florecieron las empresas "fantasma", cuya única especialización era la de ganar licitaciones (obviamente amañadas), y luego tercerizaban la ejecución de las obras, apropiándose inútilmente de recursos aptos para mejores destinos. De estos años no tan lejanos, aún queda el recuerdo de innumerables obras sin terminar, o bien concluidas con deficiencias importantes.

En la última década tampoco hubo buenas noticias en este sentido, dado que serios desmanejos administrativos llevaron a la cooperativa a una crisis económica sin precedentes que le impidió cualquier inversión, por mínima que fuera. A la vez, disputas políticas evitaron cualquier acercamiento al gobierno municipal.

La conocida decisión del Sindicato de Luz y Fuerza de participar activamente en la conducción de la Clyfer; el establecimiento de un Consejo de Administración que combina capacidad con falta de subordinación a los poderes políticos; y el cambio de signo operado en la Municipalidad a fines del año pasado, instalaron nuevas expectativas que, de a poco, parecen comenzar a cumplirse.

Es verdad que la cooperativa había comenzado, tímidamente, a realizar algunos trabajos de cordón cuneta y bacheo con la anterior administración. Pero hace unas pocas semanas se adjudicó las dos primeras licitaciones lanzadas por el Municipio (para la ampliación de las unidades sanitarias de Santa Teresa y Unión) y, lo que resulta más esperanzador, acaba de realizar una inversión millonaria en equipos, infraestructura y vehículos para modernizar y ampliar la capacidad de obra de la planta de pavimentación.

Todos estos indicios apuntan a que, paso a paso, como corresponde a cuestiones tan complejas y significativas, la relación Clyfer-Municipalidad se va recomponiendo, mientras la cooperativa retorna a cumplir su papel de dinamizadora de la economía local, ese que nunca debió abandonar.

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