Turismo: una idea saludable que exige abandonar visiones ingenuas

El desarrollo del turismo, una industria muy dinámica y a la vez amigable para el ambiente, es una idea saludable para cualquier distrito, incluido Rojas; pero para ello hay que tener en cuenta que el éxito depende de que las cosas se hagan con visión empresaria, y no a partir de la inocente mirada del turista.

Hay que aclarar que no se trata de una idea nueva. Desde que se tenga memoria han existido iniciativas tendientes a promover esta actividad, con mayor o menor énfasis según las épocas. Lamentablemente, nunca pudo superarse esa visión ingenua, propia de turistas y no de empresarios, y por ello los esfuerzos fueron esporádicos y nada germinó.

El turista admira lo atractivo de los lugares que visita, pero infiere que tales maravillas son naturales, aún tratándose de lo construido por la mano del hombre. No sospecha, porque así está estructurada la mentalidad humana, que las atracciones turísticas también son fruto de planificación, diseño, construcción y puesta en marcha, como ocurre con cualquier otra industria. No percibe que lo que ve está ahí porque fue puesto adrede para que él lo vea (o bien, convenientemente maquillado).

Ejemplos de esto sobran. Cualquiera que conozca el circuito de las sierras cordobesas sabe que, en no más de cien kilómetros, encontrará joda en Carlos Paz, folclore en Cosquín, luego rock en La Falda, ambiente bucólico en La Cumbre y, si su mente aún no está confundida del todo, podrá terminar conversando con extraterrestres en el Uritorco o fumándose un porro en San Marcos Sierras (no lo recomendamos). ¿Cómo, semejante variedad en pueblos muy parecidos, enclavados en el mismo cordón serrano, con ríos y vegetación iguales? Diseño, puro diseño...

Otro ejemplo: ¿Qué tiene San Antonio de Areco que no tenga el resto de las ciudades bonaerenses, para ser la "Capital de la Tradición"? La respuesta es simple: gente que supo construir un relato adecuado y difundirlo convenientemente.

Por el contrario, la visión "de turista" de muchos de quienes pretenden desarrollar esta industria en Rojas se pone de manifiesto con una frase: "mostrar lo que hay". Esto por supuesto que no alcanza, ni en esta ciudad ni en ninguna; es una ilusión, aún en lugares favorecidos por la existencia de recursos turísticos abundantes.

La pretensión de que puede generarse una industria turística a partir de "lo que hay" no es distinta de la que podría caberle a cualquier otra actividad. Un ejemplo parecido sería el de quien tratara de desarrollar la agricultura a partir de cosechar lo que crece naturalmente en el campo. La economía de los antiguos pueblos cazadores-recolectores trasladada a la actualidad... ¿Imposible? Claro que sí... y en turismo es igual.

Desarrollar el turismo es una excelente idea, ya que lograría, en parte, algo que Rojas pide a gritos: la diversificación de su matriz productiva. Pero para hacer crecer esta actividad hay que planificar e invertir. Así como es imposible que la agricultura funcione cosechando "lo que hay"; así como nadie pretendería fabricar autos de alta gama a martillazos en un galpón cualquiera... bueno, tampoco así se puede pensar seriamente en la industria turística.

Si Rojas realmente quiere convertirse en ciudad turística, o por lo menos en uno más de los lugares de la región capaces de atraer visitantes, entonces debe hacerlo seriamente, convocando a especialistas que diseñen una identidad para la ciudad; a gente de mente abierta, capaz de contribuir a la creación del perfil elegido; y también a quienes estén dispuestos a invertir en infraestructura.

Es verdad que han existido (y algunas perduran) iniciativas tendientes a darle a nuestra ciudad una identidad pasible de ser utilizada como atractivo turístico. Su intensa actividad artística es una de ellas, como lo fue hace algunos años la llegada del voley de primera, luego frustrada. O ciertos eventos deportivos. Pero a los efectos de generar una industria, todo esto aislado no sirve de nada. Es necesario que una mirada integradora, planificadora, sume todas y cada una de esas realidades para darle a Rojas una identidad única, atractiva, y actúe paralelamente para crear la infraestructura necesaria. Y todo esto no sólo exige conocimiento, sino también recursos materiales y económicos.

Si alguien piensa que promover el turismo es fácil, o barato, está equivocado. Ojalá la idea prospere, porque es una actividad que sólo traería beneficios. Pero que a todos les quede claro: cuesta menos, en todo sentido, instalar una fábrica.

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