Mens sana in corpore sano...

En tiempo donde el ritmo vertiginoso de la vida cotidiana da pocas pausas para dedicarle momentos al cuidado del cuerpo, en nuestra ciudad, por sus características de lugar todavía bastante limpio de los vicios que aquejan a las grandes urbes, la práctica de actividades físicas gana adeptos día a día.

Salir a caminar por el Paseo de la Salud, montar la bici y pedalear durante horas por caminos rurales, ir al gimnasio, jugar a la pelota a algunas de las modernas canchitas de pasto sintético o en algún potrero de barrio, son algunas de las alternativas que eligen nuestros vecinos para quemar energías y oxigenar la mente de tantas preocupaciones de la vida diaria.

Y este no es un dato menor porque, dicho esto por especialistas, hacer ejercicio es la mejor manera de alargar la existencia, de lograr mayor calidad de vida y escaparle a enfermedades provocadas por el sedentarismo y el stress, males que, en mayor o menor medida, aquejan a cualquiera.

La saludable rutina de hacer algo por nuestro cuerpo tiene cada vez más adeptos y se puede ver a mucha gente llevando algunas de las actividades mencionadas, sin distinción de edad. En verano de modo masivo y en épocas de mal clima en menor medida, siempre hay rojenses caminando, trotando, bicicleteando, haciendo algún deporte, porque no es condición ineludible para realizarlo, el hacerlo forma competitiva, ajustados a reglas de asociaciones o ligas, sino que es igualmente valedero juntarse con amigos y darle a la redonda una horita, sin que el resultado sea el objetivo. Tan sólo, nada ni nada menos, que transpirar un poco, “despejar” la cabeza, hacer lo que para muchos es una especie de terapia: dejar en un rincón las preocupaciones aunque sea por un momento y pensar únicamente en pasar un buen momento con amigos. O solos, escuchando música, mientras hacemos algo con nuestro físico.

El objetivo de las verdaderas políticas de salud debe ser prevenir porque siempre es mejor esto que atender una situación de enfermedad. Es mucho más barato armar una campaña de concientización sobre las bondades de la vida sana, que afrontar los gastos de medicamentos, internación y honorarios médicos cuando la salud se ha resquebrajado.

Algo similar sucede en otros rubros, como el del tránsito: cuesta menos hacer folletos y dar charlas para lograr que entendamos que, por ejemplo, es indispensable usar el caso, que los gastos para atender a un accidentado que no tomó esa precaución.

Nuestra ciudad, al igual que las localidades, tiene espacios aptos para hacer deportes, caminar o pedalear sin mucho riesgo, no como sucede en otras partes donde hay que ir más atentos a lo que hacen los demás, léase autos, motocicletas y camiones que inundan las calles y son un peligro. Con cierta cautela, respetando las normas, se puede andar por cualquier parte y para quienes prefieren un espacio delimitado, el Paseo y el Velódromo local, los gimnasios privados de aparatos, pilates o lo que sea, las academias de artes marciales, los clubes, las pistas de salud de Carabelas y Obligado, son algunos de los lugares donde se puede hacer actividad física sin riesgos externos y en muchos de esos casos son atención de profesionales.

Está bueno hacer algo, olvidarse un rato del trabajo y los líos de familia, hacerle un mimo a nuestro cuerpo y regalarle un momento de esparcimiento. Si no ha empezado todavía, le aseguramos que vale la pena probarlo.

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