Comercio: abrir los ojos a las nuevas realidades

La noticia sobre el probable desembarco de Carrefour en Rojas reabre un debate jamás saldado en nuestra ciudad: aquel que busca, hasta ahora infructuosamente, evitar que el comercio local se vea perjudicado por las grandes cadenas que, gracias a su posibilidad de realizar compras en gran escala, compiten con enorme ventaja.

Por estos días comenzó a circular la novedad: la adquisición por parte del grupo francés de la cadena Eki es cuestión de horas, y a principios del mes próximo comenzarían a funcionar nuevamente los 129 locales existentes en todo el país, respetándose los 2.300 puestos de trabajo. El de Rojas podría ser uno de ellos.

Esta posibilidad seguramente ya es de conocimiento de los comerciantes, y evidentemente ha despertado la inquietud habitual por limitar, controlar, reducir todo lo posible el daño que inevitablemente provoca la competencia desigual. Pero esa manera de ver las cosas erra en lo fundamental, porque desconoce que el problema central no es el "desembarco" de las grandes cadenas de supermercados, sino el cambio cultural que se ha producido en nuestra sociedad, ya firmemente arraigado.

La llegada de Carrefour podrá concretarse o no, pero eso en nada modificará una realidad: que la inmensa mayoría de las compras de alimentos, artículos de limpieza, e inclusive electrodomésticos y prendas de vestir, se ha trasladado a los súper e hipermercados. El "negocio de proximidad" (tradicionalmente conocido como almacén) ha ido perdiendo terreno durante los últimos veinte años, y nada indica que lo vaya a recuperar. Por el contrario, todo apunta a que la declinación será cada vez más rápida.

Esta situación debería constituirse en un llamado de alerta para los comerciantes y las entidades gremiales que los nuclean. Así como la propiedad del derecho de autor y la venta de libros y discos configuran un modelo de negocios inviable a partir del desarrollo de internet y sus nuevas posibilidades de distribución, el "comercio de proximidad" pronto será historia, como el aguatero porteño o la farolera que al atardecer prendía las velas del alumbrado público. Por supuesto que nadie propone un suicidio en masa, sino claridad en la visión para que cada uno pueda adecuarse a la nueva realidad.

INVERSIONES E INVERSIONES

El origen de las inversiones destinadas a instalar emprendimientos comerciales es otro tema que debería ser tenido muy en cuenta, aunque claro que no por los municipios; es una cuestión de estado.

Está claro que las inversiones extranjeras son bienvenidas, siempre y cuando estén orientadas a la creación de riqueza. El valor es algo que se genera, y en los casos en que el país no cuenta con posibilidades (por cualquier motivo) de iniciar determinado tipo de emprendimiento, es bueno que empresas foráneas inviertan y lo concreten. Luego, esas firmas se apropiarán de parte de la riqueza creada, y dejarán otra parte en el país, traducida en sueldos, compra de bienes y servicios, impuestos, etc.

Claro que no cualquier inversión cumple con ese requisito. Invertir en producción, esto es, en una actividad generadora de riqueza, es una cosa; inmiscuirse en una cadena de comercialización, sin agregar valor alguno, y apropiarse de una parte de los recursos que ya existían, es otra bien distinta.

Carrefour, con el que comenzó esta nota, tiene hoy 266 sucursales en todo el país, de las cuales 83 son "Express" (más pequeñas, destinadas a combatir al antiguo almacén), y factura un total de alrededor de 17.000 millones de pesos anuales. Es obvio que esa verdadera sangría debería detenerse, aunque como se ha dicho, nada hay que pueda hacerse a nivel municipal. Así como no existe Carrefour en Nueva York, no hay un solo Walmart en París. En Argentina están ambos, cuando no debería haber ninguno. Es obvio que podemos abrir supermercados sin ayuda externa...

UN NUEVO ACTOR: EL SUPERMERCADO CHINO

Los supermercados de propiedad de familias chinas son un fenómeno relativamente nuevo, que en Rojas ha provocado un gran impacto. Se trata de algo enteramente distinto al de las grandes cadenas, toda vez que hablamos de gente que se ha radicado en la ciudad y administra su negocio como cualquier hijo de vecino, comprándole inclusive a productores locales.

A nivel país, es el sector comercial con mayor crecimiento, aún más que los grandes súper e hipermercados. También cuentan con ventajas comparativas respecto del comercio local, pero esto no puede compararse con el efecto destructivo de las grandes cadenas, todas vinculadas a grupos transnacionales y al sistema financiero.

Es verdad que hay cuestiones que atender, como por ejemplo las grandes diferencias culturales que nos separan de esta gente oriental. No obstante, las autoridades están alerta en relación con los asuntos potencialmente más preocupantes, como podrían ser las condiciones de salubridad con las que manejan productos alimenticios, y los regímenes de trabajo de los empleados. Algunas consultas efectuadas permiten sostener que los supermercados chinos están cumpliendo aceptablemente con las reglas.

¿Y no perjudican al almacenero de barrio? Obviamente que sí... pero a esto se refería esta nota cuando hablaba de cambios culturales. Los chinos supieron interpretar las cambiantes conductas sociales, y crearon un sistema comercial adaptado a la nueva realidad. Es justamente ése el desafío que enfrentan las ciudades como Rojas, de mentalidad profundamente conservadora: entender cómo subirse al tren que lleva hacia el futuro adaptándose a los cambios, antes que pretendiendo modificar lo inmodificable.

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