El Polideportivo, otra obra necesaria, siempre postergada..

A la hora de enumerar aquellas obras que nos vienen prometiendo desde hace mucho tiempo y que no se logran realizar, la construcción de un Polideportivo es la gran asignatura pendiente que han tenido en estos casi treinta años de democracia las diferentes administraciones municipales.

Mientras en ciudades vecinas vemos que han levantado hasta dos (en Colón, por ejemplo), por nuestro pago chico lo más cerca que se estuvo de avanzar hacia un Gimnasio Municipal fue hace algunos años cuando el ex intendente Norberto Aloé anunció la llegada de una partida de cien mil pesos, como adelanto para dar un puntapié de algo que jamás llegó a formalizarse, quedando la posibilidad de avanzar hacia esa obra nada más que en intenciones.

Dificil es entender por qué en Rojas algunas obras parecen “malditas”. La ruta 45, por ejemplo, ha sido motivo de una larga lucha y recién ahora, luego de varias décadas de pedirla, parece que avanza con buenas perspectivas de transformar aquella licitación y posterior traspaso de empresa ejecutante, en el pavimento. En los albores de la democracia se hizo un pedacito desde la 31 hasta pocos metros más allá del Puente Hardoy, del otro lado ya está asfaltada desde Ascención hasta La Angelita, y en el medio... por ahora máquinas trabajando y el deseo, casi ruego, de que esta vez sea realidad.

En el caso del Polideportivo, más allá de aquel hecho comentado durante el gobierno justicialista, donde efectivamente hubo gestiones y se empezó a recabar información que fue presentada al gobierno provincial, no hemos estado ni cerca de ver un par de ladrillos superpuestos que fueran la piedra fundamental y, conociendo que corren tiempos difíciles en lo económico, no da la sensación de que desde la Provincia pueda conseguirse el visto bueno que permita contar con los fondos para hacer realidad la obra.

Si bien es cierto que otras áreas pueden ser más prioritarias, Salud y Acción Social por ejemplo, tener un complejo deportivo de estas características no significa únicamente el edificio en sí sino todo lo que se podría generar a partir de su existencia, principalmente en lo relacionado con el desarrollo de algunas disciplinas deportivas, la llegada de espectáculos de jerarquía de alta competencia, comodidades para que los establecimientos educativos tengan un espacio adecuado para la enseñanza y para el Centro de Educación Física, que hoy debe deambular buscando lugares para que sus profesores den clase.

El crecimiento deportivo de una ciudad necesita de varios elementos: las personas que gusten de desarrollar una actividad, los recursos humanos (en ese rubro Rojas cuenta con muy buenos profesionales) y la infraestructura. A nivel escolar, excepto los patios o algún espacio cerrado con que puedan contar los establecimientos educativos, hay casi nada. Basta con hacer una pequeña recorrida por los edificios escolares y comprobar, por ejemplo, que casi no quedan tableros y aros de basquetbol, un deporte que ha crecido notablemente de la mano de un club (Sportivo) pero que difícilmente pueda recibir un aporte extra desde la enseñanza escolar ya que es imposible enseñar a jugar al básquet sin esos elementos. Como pretender que un pibe aprenda a ser buen futbolista sin un arco, o un nadador en una Pelopincho.

La posta del desafío pasa al nuevo gobierno municipal, que ha manifestado su deseo de gestionar para conseguir el “Poli” pero que debería “indagar” en otras opciones o, en su defecto, buscar un mix de recursos oficiales y privados para poder encarar su construcción.

Sabiendo que tienen dificultades y que no todo es color de rosa para las empresas, abrir el diálogo con particulares (léase cooperativas, industrias o individuos que deseen colaborar) puede ser el camino para alcanzar el objetivo.

Existen disposiciones impositivas que permiten descargar parte de los impuestos en obras comunitarias, con requisitos engorrosos – como todo lo que regula el Estado – pero factibles de realizarse dentro de la ley, con lo cual no estaría mal averiguar si un determinado monto de las contribuciones podría ser volcada a esta obra, y si fuera así seguramente nadie se negaría a hacer su aporte para reunir el dinero que se necesita, para lo cual se podría crear un ente encargado de administrar y controlar la correcta utilización de los fondos.

Hay otras cuestiones sobre las cuales se podría hablar a la hora de analizar este tema, como la ubicación del Polideportivo, por ejemplo, aunque esa sería una cuestión menor ya que si no existen los recursos para hacerlo, no sirve de nada empezar a discutir el espacio en el que se podría emplazar.

Lo que sí es seguro es que, si hay voluntad y gestión, no es imposible lograrlo.

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