Fútbol liguista: Un reglamento muy especial

Los últimos torneos que ha organizado la Liga de Fútbol de Rojas han tenido como particularidad: se juegan bajo reglamentos muy llamativos, con formas que, sin ser expertos en el tema es sencillo concluir que son inéditos, sin antecedentes parecidos en otras asociaciones deportivas.

Es verdad que desde hace tiempo el objetivo principal, a la hora de hacer una estructura de competencia, es darle a los clubes la posibilidad de lograr buenas recaudaciones que ayuden a solventar las alicaídas arcas de la mayoría de las instituciones, y que por ello el formato más justo de todos no es aplicable. Aquel todos contra todos, ida y vuelta, y el mejor es campeón, ha quedado en el olvido no sólo en Rojas sino en muchas ligas, que arman certámenes con semifinales y finales porque es en esas instancias donde se logra reunir la atención de mayor cantidad de publico y, por ende, una mayor entrada de dinero para afrontar los gastos que demanda la actividad.

Pero de allí a hacer cualquier cosa hay un trecho bastante largo. En 2010 la reglamentación daba la posibilidad de que el equipo que ocupara el último puesto en la instancia clasificatoria, o sea el peor de todos, por si no se entiende de qué estamos hablando, mantenía chances de pelear el título. De hecho, ese año el sexto de la tabla, logró acceder a la final y no fue campeón por poco ante un rival que había hecho muchísimos más méritos en la fase inicial.

A pocos les gustó el sistema, que hasta permitía que un equipo sea campeón sin ganar un partido, cosa ilógica si las hay pero factible de acuerdo a la forma de realización del campeonato.

Este año el modo de determinar el campeón es similar, con otros agregados que “empeoraron” el panorama. Carabelas, que de diez partidos ganó uno, empató y perdió ocho, y Newbery (de pobrísima campaña), terminaron sexto y quinto respectivamente pero siguen en carrera en una rara instancia de cuartos de final con seis equipos (generalmente una ronda de cuartos tiene ocho participantes), donde tendrán posibilidad de desbarrancar a otras escuadras que llegaron mucho más alto en la tabla.

Indiscutible es que el primero tenga una segunda opción de campeonar, que se traduce en la chance de una finalísima (como le ocurrió a Newbery en ese 2010), aunque este invento de dejar a todos en competencia en la primera instancia de eliminación directa genera algunas situaciones cuanto menos curiosas.

El Huracán, que se quedó con el número uno, tiene lugar seguro en semifinales cualquiera sea el resultado de su serie con Boca porque como el reglamento establece que el mejor perdedor (teniendo en cuenta las posiciones de la clasificación) pasará a esa ronda, el “Globo” estará sí o sí en semi porque si pierde con los xeneizes igual se meterá en la siguiente instancia por haber sido primero en la ronda clasificatoria. Quiere decir que su técnico podrá disponer de la alineación que quiera porque los resultados no tendrán casi nada de importancia para los aurinegros.

Otro dato para resaltar es que los clásicos pueden ser no cuatro sino seis porque si Newbery vence a Argentino en su cruce de cuartos de final, los albicelestes podrían seguir adelante si El Huracán supera a Boca. Para explicarlo mejor: si los de Barrio Belgrano eliminan a los xeneizes, Argentino tendrá su pasaje seguro porque de caer con el tradicional rival, accederá a semifinales por su ubicación en la etapa clasificatoria. Y en ese caso el reglamento determina que el mejor del cruce entre albicelestes y rojinegros jugará con el mejor perdedor, o sea que podría volver a sido Newbery vs. Argentino. Increíble.

Otra disposición cuanto menos rara es la disposición de los cruces. En cualquier torneo, sea de fútbol, básquet, tenis o bolita, en play off juegan el primero con el último clasificado, que en este caso sería 1º vs. 6º. Pero en este reglamento no: el 1º juega con el 4º, el 2º con el 5º y el 3º con el 6º, o sea que el mejor de la clasificación tendrá un rival en teoría más difícil que el equipo que terminó tercero.

Cuando se hace una crítica o se tiran ideas distintas, a muchos dirigentes no les agrada, pero lejos estamos quienes cumplimos tareas en los medios de ensañarnos contra las decisiones liguistas. La intención es, siempre, aportar opinión para mejorar, pero a veces parece que estamos hablándole a la pared...

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