El valor de los logros individuales

Hace pocos días nuestra ciudad vivió un hecho deportivo de trascendencia, que no ha resonando tanto por tratarse de una disciplina no tan popular como otras pero cuyo brillo merece ser subrayado.

Se sabe que el deporte ofrece la posibilidad de trascender en forma colectiva e individual y que para conseguir resultados, en ambas opciones es siempre difícil alcanzar logros importantes. Porque jugar en equipo significa amalgamar las cualidades de dos, cinco, once, quince o los que sea que integren una escuadra, y hacerlo solo requiere de un temple especial porque, como bien decía un boxeador, cuando suena la campaña hasta el banquito te sacan.

No es cuestión de justipreciar ni comparar lo que representa cada clase de conquista, porque todas son válidas, pero aquellas que se alcanzan en una disciplina individual tienen como valor agregado precisamente eso: el tener que capear los “temporales” sin poder recargar la responsabilidad en otros.

En la historia de las bochas de Rojas hubo cuatro episodios de gloria total a nivel provincial, en 1988, 1990 y 1992, los dos primeros de la mano de los mayores y el restante gracias a una gran tarea de infantiles, y la cuarta historia que acaba de escribirse ocurrió hace muy poco, con Graciela Pérez como protagonista. Todo esto fue superado tan sólo una vez, cuando Juan Carlos Etchepare, emblema de este deporte, logró el campeonato argentino en Salta, una ciudad que fue más linda que nunca para un puñado de rojenses que lo acompañó y para muchos que siguieron a la distancia las alternativas de ese campeonato.

La representante de la Asociación Bochas de Rojas fue dando paso a paso y en las instancias decisivas demostró sus dotes y un temple inquebrantable para atravesar las adversidades. Nunca perdió la tranquilidad en momentos donde a muchos los nervios se los devorarían, nunca dejó de mirar el objetivo final pero fue consiguiéndolo tanto a tanto, nunca las circunstancias y la calidad del premio en juego hizo que dejara de ser la muy buena jugadora que es.

Graciela Pérez ganó hace poco el Cumbre de Plata por lo bueno que había hecho en 2011 y ratificó sus merecimientos con una labor consistente, seria, representando con hidalguía a su deporte y su ciudad. Dio gusto verla jugar cada partido, concentrada, sabiendo que en sus canchas las chances se incrementaban, no desaprovechó la gran oportunidad.

No solamente ganó un Campeonato Provincial y el pasaporte al Argentino, sino que ratificó sus pergaminos de gran exponente, poniendo a Rojas en el peldaño más alto del podio deportivo, igual lugar que ocupó la Asociación de Bochas local en el plano organizativo, armando un certamen sin fisuras que recibió elogios de las delegaciones y del propio presidente de la Federación.

Son varias las mujeres que han sabido de grandes conquistas en estos últimos tiempos, siendo las más recientes las jovencitas que lograron medallas de oro en los Juegos Bonaerenses – ambas en atletismo – y ahora Graciela Pérez, confirmando el valor que nuestras representantes tienen en cada ámbito donde actúan. A nivel grupal los equipos del hockey femenino de Argentino vienen cosechando título tras título, no hace mucho las chicas del básquet fueron terceras en Mar del Plata, y podríamos seguir dando ejemplos de lo mucho y bueno que nuestras deportistas han obtenido, y seguramente seguirán obteniendo.

Persevera y triunfarás, dice el saber popular. Graciela perseveró y triunfó. Bien merecido lo tiene.

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