Que se vengan los chicos...

El sábado venidero dará comienzo, si es que no se decide otra postergación, el torneo 2013 de divisiones inferiores, ahora llamadas divisiones juveniles, en el cual se podrá ver en acción a quienes son, sin dudas, el futuro del fútbol local, el bien denominado "semillero" en el cual los clubes encontrarán a los futuros integrantes de los planteles mayores.

El campeonato debía iniciarse anteayer pero la entidad madre decidió darle una semana más a las instituciones para que terminen de acomodarse para este tramo inicial del año, que tendrá desde julio los cruces con las entidades de Colón, en una nueva experiencia regional tras los interligas con Salto (varios) y una breve experiencia con Chacabuco. Es saludable esta intención de darle a los elencos de juveniles la oportunidad de cruzarse con otras ciudades y habrá que ver qué sucede con los vecinos colonenses, aunque para hablar de eso ya llegará el momento más adelante.

De acuerdo a la información que se ha podido conocer, la mayor parte de los clubes tendrán todas sus divisiones y algunos participarán con menos, al no poder reunir la cantidad de jugadores necesaria para tener todos los equipos. Esto no es novedad porque es habitual que sólo parte de las instituciones intervengan con la totalidad de las categorías, y lo que sí es un dato importante es que se ha decidido darle otra estructura a las divisiones. Estarán la sub 17, sub 15, sub 13 y sub 11, esta última conformada con lo que son los últimos dos años de escuelita, que saldrán de la órbita del Departamento de Fútbol Infantil para meterse en la grilla de los sábados en cancha grande.

A propósito de chiquitos y dimensiones de los reductos, no parece lo más adecuado que niños de 10 y 11 años utilicen semejante campo de juego para su competencia ya que, sin ser especialistas en el tema, es fácil coincidir que es demasiado extenso un terreno de estas características para los más chiquitos. Quizás no hubiera sido desacertado hacerlos jugar en un espacio adaptado, tal vez mitad de cancha cruzada con arcos más pequeños, para no obligarlos a una exigencia que parece mucha para la edad que tienen.

Lo que sí es acertado es mantener la alternativa de jugar finales locales una vez terminado el Interligas ya que esa instancia es la que más les gusta a todos por la emoción que representa ser protagonista de un partido donde el mejor obtiene el derecho de dar la vuelta olímpica.

Comienzan las divisiones juveniles, también las escuelitas, empiezan a jugar los que dentro de algunos años aparecerán en las crónicas de primera división...

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